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Opinión

Cuando las necesidades se ven

El avance de merenderos y comedores barriales se advierte. En ciertos casos, puede llegar a existir un componente político partidario que los sustente. En otros, son consecuencia directa de un aumento de las circunstancias adversas en lo laboral y económico de los vecinos en cuestión. 

Bien valdría a propósito un relevamiento, una especie de censo, para determinar a ciencia cierta cuál es el cúmulo real de carencias en Olavarría. 

Tal vez los orígenes de estos tropezones, estén en la pérdida de puestos de trabajo de algunas familias y en el indetenible incremento, ya diario incluso, de la canasta alimenticia. 

O sea, mis amigos, COMER ES CARO EN LA REPÚBLICA ARGENTINA. Seamos claritos al respecto. “En casa somos cuatro y nos lleva más de 400 pesos por día poder poner algo decente en la mesa”, nos referirá un señor del barrio “El Progreso”. 

Y podríamos ahondar y sobreabundar en testimonios de esta característica. Casi fotocopiados quedarían ante ustedes que leen esta nota de opinión. 

Sin distingos de razas, credos religiosos o condición sexual, la inflación devora salarios y perfora bolsillos sin piedad ninguna. Trayendo consigo, además, quiebres de matrimonios por la crudeza del momento financiero de los hogares. 

La plata que ingresa no alcanza. Son más los egresos que las entradas en ciertos casos extremos. Es una problemática muy delicada que debiera contar con la asistencia permanente del Estado, entidades solidarias y las iglesias que ayudarán no sólo en lo material, sino también en lo espiritual, conteniendo, y auxiliando a los hombres y mujeres hoy carentes de todo atisbo de fe. 

Pero si la mismísima Pastoral Social, a través de su referente Monseñor Fernando Carlos Maletti, ha señalado, luego de una provechosa reunión con la señora Gobernadora María Vidal, que es visible “la suba de la pobreza” y consintió en que “es mucha la fragilidad que se ve”. Y enmarcó, para redondear, que “la necesidad se ve”. 

¿Qué tal? La necesidad se ve, es verdad absoluta. Por tal motivo, más allá de consideraciones políticas, la cosa en sí ya atrae a muchos sectores en torno a aunar criterios benefactores para los más vulnerables, para los desamparados. 

Si tomamos puntos de referencia anteriores, puede ser más o menos aguda esta instancia que otras crisis que ha sufrido el país y la ciudad, empero es tiempo de convalidar puentes de ayuda, sin mezquindades porque el drama está golpeando las puertas.

Por Mario Delgado.-    

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