Opinión
Asalto violento
¿Cuántas veces la señora peluquera, les habrá cortado el cabello a aquellos pibes del barrio que no tenían el dinero suficiente? Envuelta en solidaridad y buen humor, ella es una luchadora más que la pelea cada jornada para salir adelante, para permanecer y progresar, dentro de lo posible.
Pero hace muy pocas horas, le tocó en desgracia soportar una experiencia demencial, cargada de impotencia e indignación.
Todo acaeció en el Barrio “Coronel Dorrego”, Calle 17 entre Sargento Cabral y Álvaro Barros. La tarde empezaba a convertirse en noche. Eran casi las 19 horas. Y la pesadilla más escabrosa se hizo presente en el domicilio de esta señora, de una manera atroz.
Delincuentes, que a la postre resultaron menores de edad, le cortaron el suministro eléctrico de su casa. Luego el teléfono y para colmo de males, los bandidos le asesinaron a su querida mascota: un hermoso perrito.
Acto seguido, los cobardes ingresan al lugar elegido y lo despojan de varios elementos, como diversos electro domésticos. Sólo el llamado atento y rápido de un testigo a los servidores del orden, evitó males mayores.
No demoraron las sirenas en ulular presurosas por la zona. La cuestión pudo resolverse en minutos, puesto que los hampones fueron descubiertos escondidos cual ratas en pastizales cercanos y las cosas sustraídas, fueron inmediatamente entregadas a su propietaria.
Los pérfidos ladrones terminaron su raid trasladados a la Comisaría, pero por esos artilugios legales, la libertad les volvió a sonreír en breve.
Duro revés para una persona común, laburante, sin maldades. Se quedó sin su can, a quien llorará por mucho tiempo, pero pudo ser aún más trágico. Acordarse de esos momentos tétricos, la descolocan, la sacan de su eje.
Esto sucedió acá, en nuestra ciudad. Esto también es parte de una realidad que muchos prefieren disimular u ocultar tras fachadas de falso encanto.
Por Mario Delgado.-




