Hacia un nuevo Sistema de Estacionamiento Medido

La cuestión resultó discutida y con una aprobación por mayoría, a excepción de Unidad Ciudadana y Bloque de los Trabajadores, ya que el resto del Cuerpo Deliberativo local acompañó con un “Sí” al retocado Proyecto de cambiar el actual mecanismo de cobro de Estacionamiento Medido y abrir el juego a una licitación pública que deberá hacer el Departamento Ejecutivo para instrumentar, se estima a partir del inicio del verano, un moderno y ampliado radio urbano, con la cláusula especial en pie de garantizar la continuidad laboral de los 25 empleados de hoy.
Tal debate fue acalorado y digno de ser seguido de cerca, puesto que se mencionaron diversos aspectos que cada sector político, iba considerando de suma y vital injerencia de cara a lo que vendrá.
Pero la cosa en sí, va a virar algunos grados: se le dice adiós con la mano a la Asociación de Bomberos que vino monitoreando todo en esta propuesta tarjetera, desde hace varios años, y se le franquea la puerta a la privatización, aunque se podrán presentar Universidades, entidades de bien comunitario, cooperativas e inclusive, armar uniones entre privados, léase empresas y órganos institucionales. Aunque tales organismos deberán tener “anchas espaldas” al decir de un edil, para poder intentar “copar la banca”.
El oficialismo, a través de la edil María González, lo ofreció en bandeja de plata, cual “sistema moderno y adecuado y más simple y amigable además para el usuario”. Las manzanas que tendrán la obligación de abonar, serán más y se diferenciará la tarifa, la que irá incrementándose de acuerdo al valor del combustible. “La concesión tendrá una vigencia de cinco años”, resaltó la concejal y puntualizó que “el mínimo que se le exigirá al oferente interesado será de 15 % para la Comuna y luego se podrá aumentar ese porcentaje”.
Cabe consignar, amigos, que dentro de ese 85 % que quedará en manos del ganador, se ubica el pago de sueldos al personal, que, yendo a números redondos, hoy trepa a $ 25 millones cada doce meses.
De lunes a viernes de 9 a 20 horas y sábados de 9 a 13 horas, trabajará el Sistema.
Federico Aguilera, de la Unidad Ciudadana, optó por poner un bozal al entusiasmo de “Cambiemos”, porque se fue por vericuetos impensados hasta ese momento, no citados, y puso de nuevo sobre la mesa aquél anhelo de municipalizar la tarea que no resultó digerible y se rechazó hace un año atrás.
“Le decimos no a la privatización”, enfatizó para que ningún dormido se pudiera equivocar sobre los objetos de su crítica. Y sacó del arcón recortes de diarios de otras localidades donde, según él “este sistema privado ha fracasado”. “Es un negocio rentable, por eso lo querrán agarrar”, sintetizó y se preguntó: “¿Qué, no ven que al Municipio le queda sólo un 15 % y el privado se lleva el resto, alegremente? ¿Qué quieren hacernos creer?”
Fustigó sin atenuantes el giro privatista y especuló con la probable “creación de una nueva Tasa para Bomberos. ¿Cómo vamos a financiar a los Voluntarios ahora?
Quedaba flotando en el recinto de Rivadavia 3038 una duda existencial: Si para los que manejan hoy la temática, el asunto no es propicio económicamente, ¿cómo ha de serlo entonces para un venidero concesionario?
Habrá que invertir y mover las piezas de otra forma, es evidente. El Frente Renovador dijo que “acompañamos este Proyecto. Necesitamos la tecnología y un tránsito más ordenado en Olavarría porque ha crecido el parque automotor”, accionó Emilio Vitale.
Einar Iguerategui, de Cuidemos Olavarría, tomó por su lado, aristas atrapantes: las indemnizaciones y antigüedad de cada “tarjetero” que debería pagar la gente bomberil si se van de una y la cosa queda en un limbo. Y trajo otro argumento al salón helado ya a esa altura, desde lo climático, pero hecho una braza por las alocuciones, “Trabajarán en conjunto el Ejecutivo y nosotros, ya que el Intendente llamará a licitación y este Cuerpo contemplará la adjudicación, seremos quienes concedamos en realidad. No quedamos al margen. El financiamiento para Bomberos va a estar. Que Nación y Provincia se ocupen de hacerles llegar los fondos rápido”, sugirió a manera de chicana y protesta.
La balanza se inclinaba frenética de un extremo al otro. Faltaba una estocada. Un puntapié de cierre. Y tal piedra en el zapato para concluir la colocó Juan Sánchez, Bloque de los Trabajadores, que armó una batahola con sugerentes mociones, después claro de lanzar un cros profundo a sus colegas que propendían al “sí”: “Estamos en contra de cualquier cobro por estacionar en un espacio público. Pero nos gustaría, en todo caso, que lo usufructúe el Estado. Tampoco lo debe prestar al servicio Bomberos”. Aclarado su punto de mira sin concesiones, desenfundó la espada con una batería de reformas a los artículos que fueron motivo de dudas y desagrados. Una a una sus “contrarreformas”, se cayeron por el marco opositor.
Finalmente la votación consagró a los que apuntalaron el vértice de la privatización, quedando pues solamente cuatro concejales en minoría con su altisonante “NO”.
Por Mario Delgado.-

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