De las sorpresas y las tristezas

A limitadas horas prácticamente de la iniciación de un nuevo Mundial de Fútbol, ya se percibe, aunque por ahí todavía con tibieza, un cambio en los hábitos de los olavarrienses que se acercan a ese acontecer que, durante un mes, nos tendrá a todos, quien más quien menos, en vilo y expectantes, sobre todo claro, si el seleccionado comandado por Messi, va de victoria en victoria. 

No obstante, mis amigos, la vida nos va otorgando sorpresas por estos contundentes días otoñales. Una de las fundamentales, y como para ponerle la tapa a los opositores y escépticos, la encarnó el señor Intendente, el cual  lideró en la tarde de este sábado 9 de junio, una conferencia con los medios locales para anunciar “in situ” y con fluidez, la ampliación del nosocomio “Doctor Héctor Miguel Cura” con una interesante inversión, entre construcción y aparatología, de 80 millones de pesos en tres años de actividad plena de readecuación. Y con una salvedad para alquilar balcones: se hará todo el movimiento con FONDOS MUNICIPALES. 

¿Qué tal? Y no habrá afectación de la “Tasa por Explotación de Canteras” a este trabajo sobre la Avenida Sarmiento. “Tenemos nuestros recursos”, expresó el Jefe Comunal ante una consulta de este servidor sobre si se recurriría al bolso del denominado “Impuesto a la Piedra”. “NO”, fue la respuesta tajante que taladró oídos, emitida por parte del abogado Ezequiel Galli. 

Una tarea que era menester, al significar de funcionarios y doctores. Es verdad, bajo cualquier concepto, que el nudo poblacional ha ido creciendo y cada vez más almas recurren al Hospital. Más de tres mil cada jornada, si ustedes me permiten tirar una cifra generalista, hablando de médicos, pues. 

Mientras los vientos del entusiasmo cubrían las paredes hospitalarias, en otro punto cardinal de esta querida comarca, un reclamo vecinal auto direccionado, cumplía seis semanas de cristalización constante y sin contestaciones favorables por parte de la Comuna. 

Me refiero al pedido público y humeante de los habitantes del barrio “AOMA”. El punto de discusión central pasa, como ya saben ustedes que con paciencia me leen, por conseguir la enorme bendición del asfalto. 

Primero eran doce cuadras. Hoy ya quieren que sean las setenta las tocadas por las varitas mágicas del cemento cayendo libre sobre las arterias barriales. 

La lluvia y la transitabilidad han sustraído alegrías en aquellos que ya no soportan más. Incluso se han dispuesto por fuera de la entidad fomenteril y se manejan en forma autónoma. 

Algunos dirigentes de otras instituciones  fomentistas se suman. Además componentes de la entidad madre del fomentismo. Generando polémicas y arbitrios discursivos de reglamentos y misiones de los referentes. 

Por caso, la contradicción entre ambos sitios es resonante. Un vecino alicaído del “AOMA” no se resigna y exclama: “¿Por qué a nosotros no? Las respuestas por ahora, huelgan. 

Por Mario Delgado.- 

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