La Región
Tandil: por cierre de dos fábricas, despidieron a ocho trabajadores del sector metalmecánico
En los últimos días, las fábricas del rubro metalmecánico Bellver SRL y Jon SRL de Tandil cerraron sus puertas y despidieron a un total de ocho empleados.

En ambos casos, la patronal no abonó las correspondientes indemnizaciones. Desde la Unión Obrera Metalúrgica -UOM- ya acudieron al Ministerio de Trabajo y no descartan medidas de fuerza.
A ello se le suma la realidad que se vive nuevamente puertas adentro de Cinpal, que adeuda el último pago de las liquidaciones finales de los 14 trabajadores que fueron despedidos a mediados del año pasado. Por este tema habrá una audiencia mañana al mediodía en las oficinas de la delegación bonaerense de la cartera laboral, en calle Pinto al 500.
Así lo precisó el secretario adjunto de la UOM, Pablo Vallejos, en diálogo con El Eco de Tandil. Sobre los recientes despidos, indicó que cuatro se produjeron en la fábrica de cuchillos Bellver SRL, que funcionaba en el Parque Industrial de Tandil hace más de cuarenta años, y otros cuatro en Jon SRL, dedicada a la producción de calderas de calefacción.
En ambos casos, las desvinculaciones se registraron a principios de mes y se debieron al cierre definitivo de las empresas, que el 31 de enero pasado enviaron las cartas documento y hasta el momento no abonaron las indemnizaciones correspondientes.
“El panorama es complicado”, afirmó el secretario adjunto de la UOM, Pablo Vallejos, tras producirse ocho nuevos despidos en el sector metalmecánico local.
Sobre la situación que atravesaban, Vallejos aseguró que ya venían con dificultades financieras. “Jon SRL es una empresa complicada desde todo punto de vista. Hay miles de actas en el Ministerio de Trabajo por falta de pagos y otros temas. Tenemos conocimiento de que tiene trabajo pedido, pero tomó esa decisión y envió los telegramas por cierre definitivo que, para nosotros, es una maniobra para no pagar la totalidad de las indemnizaciones”, consideró.
En el caso de Bellver SRL, en tanto, afirmó que “dentro de todo venía bien”, pero sufrió una baja productiva a raíz de “la competencia desleal de varias cuchillerías que no están declaradas”.
Las gestiones de la UOM
En consecuencia, desde el gremio han solicitado la intervención del Ministerio de Trabajo. “Estamos teniendo audiencias tratando de que se les pague a los trabajadores y en ambos casos tendrían que vender propiedades para pagar las indemnizaciones, ya que se han desfinanciado y no tienen el efectivo para abonarlas”, advirtió.
Hasta el momento, en el marco de las negociaciones, se acordó un cuarto intermedio a la espera de que las empresas acerquen una propuesta de pago. De no ser así, se pasará a “una instancia judicial directamente”, aseguró Vallejos.
Mientras tanto, anticipó que el consejo directivo gremial se reunirá esta semana con el objetivo de analizar “cada caso en especial y posibles medidas a tomar”.
La situación en Cinpal
Seguidamente, advirtió que al cierre de ambas fábricas se le suma la situación que atraviesan los últimos 14 trabajadores despedidos de Cinpal, que deberían haber cobrado la última cuota de la indemnización el 5 de enero pasado y la empresa aún no efectuó el pago. Por este tema, mañana al mediodía habrá una audiencia en el Ministerio de Trabajo.
“Teníamos pautado reunirnos la semana pasada, pero el encuentro se suspendió porque Mariela Alderete, quien está a la cabeza de la firma en Tandil, no se encontraba en la ciudad, así que se postergó para este miércoles”, detalló Vallejos.
En este caso, contó que la fábrica “está abierta con el nombre de los nuevos accionistas, pero solamente hay un trabajador y lo único que hacen es distribuir las piezas que traen de Brasil. No hay producción. A pesar de que se habían comprometido en su momento a reiniciarla, no hay indicios de nada sobre ello”.
Metalúrgica Tandil
Por otro lado se refirió a la situación actual de Metalúrgica Tandil y aseguró que “por el momento está estable. Han traído una nueva pieza para fundir y además tomaron entre 15 y 16 empleados nuevos, pero en la modalidad de contrato. Por el momento están trabajando con un solo turno, de 6 a 15, y por ahora se ha tranquilizado todo”.
Consideró entonces que “por ahí ha sido una reestructuración de la empresa, pero los retiros voluntarios no dejaron de ser despidos encubiertos. En total, se fueron alrededor de 52 trabajadores, casi el 40 por ciento del plantel”.
Sobre el panorama productivo de la emblemática fábrica, Vallejos aclaró que “eso es una estrategia de la empresa que desconocemos. Nosotros apuntamos siempre a que haya una mayor inversión en los puestos de trabajo para que sea más productiva y optimice sus productos, pero eso no se ha producido. Suponemos que mantendrán ese plantel y seguirán así. Esperemos que, si la situación económica del país lo permite, vuelva a ser plena producción. Eso sería lo ideal”.
El panorama
Por último, el secretario gremial adjunto habló sobre la realidad del sector y confirmó que “el problema que tenemos en la metalmecánica es que está abierta la importación y eso está afectando a varias empresas. Hay que esperar un poco a que empiecen los meses más productivos, a ver si logran poder vender lo que están haciendo y que la importación no las afecte tan duramente en su economía”.
De cara a los próximos meses planteó que “si esto no se frena, muchas firmas se van a ver afectadas. El panorama es complicado, sumado también a que a partir de abril van a venir las paritarias, así que iremos viendo cómo se va proyectando todo”.
Fuente: Diario El Eco de Tandil


La Región
Abandonaron una camioneta con cuatro cadáveres electrocutados en el hospital de Bahía Blanca
Según las primeras investigaciones, se trata de los cuerpos de cuatro personas que intentaron robar cables de una línea de media tensión en cercanías de la ciudad, y recibieron una descarga de 33.000 voltios. Además de los muertos, había un herido, que sobrevivió.


A última hora de anoche, una camioneta sorprendió al personal del Hospital Municipal de Bahía Blanca. Porque en su interior había cuatro cadáveres y un herido, y el conductor trató de huir luego de dejar el vehículo estacionado, aunque fue detenido. Los fallecidos y el herido habían sufrido una descarga eléctrica mientras intentaban robar cables.
Las primeras informaciones, según La Nueva Provincia, aseguran que todos se hallaban robando cables en un campo del kilómetro 57 de la ruta nacional 33 -pasando el paraje García del Río- y sufrieron una descarga eléctrica de 33 mil voltios. El incidente ocurrió después de las 23 del lunes.
En esas circunstancias, las víctimas fueron trasladadas por un sexto hombre a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok, patente NUD 310, que quedó estacionada en la puerta del centro asistencial.
“Una descarga descomunal”
Si bien el conductor se dio a la fuga, horas después fue capturado tras un allanamiento en una vivienda de La Pinta 377. El detenido fue identificado como Ángel Daniel Gallardo, de 66 años.
Los fallecidos, según la Policía, eran Facundo Uribe (32), Joaquín Acosta (18), Fernando Gallardo (25) y Federico Strick (28). También ingresó con quemaduras por descarga Emanuel Chamorro Sepúlveda (20), pero se encuentra consciente.
Los ladrones recibieron una “descarga eléctrica descomunal”, señalaron desde la empresa distribuidora EDES a La Brújula 24, en referencia a los cables de medita tensión que estaban manipulando.
En el vehículo ocupado por los cuatro fallecidos, a su vez, se secuestró un handy con la frecuencia policial, elemento que ahora está siendo sometido a una investigación.
Perseguida
Al filo de la medianoche, la llegada de la camioneta provocó un revuelo en el Hospital, donde arribaron de inmediato el superintendente de la ciudad, Gonzalo Bezos, el secretario de Seguridad de la Municipalidad, Federico Montero, y el jefe policial Gonzalo Sandoval.
Se supo que la Amarok venía siendo perseguida por un móvil policial de la Patrulla Rural, que había advertido su presencia sospechosa en un campo de aquel distrito, que ya había sido blanco de delitos similares.
Los policías, al parecer, habrían perdido el rastro de la Amarok al ingresar a Bahía, pero con la ayuda del Centro Único de Monitoreo (CEUM), se pudieron determinar su llegada a la guardia del Municipal.
Para este martes se harán peritajes con el personal de EDES en la zona, ubicada a unos 30 kilómetros de Bahía Blanca. (DIB) MM
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Un poco más solos


Y entonces sabíamos que iba a pasar, que algún día esa suerte de ausencia larga a la que lo había llevado la vejez y el extravío de la enfermedad se iba a convertir en un hueco definitivo. Eso al fin hace la muerte: reduce el último vestigio de lo cognoscible. Pero -y aquí el adversativo funciona a favor- queda el resto, la intensa y perenne memoria de lo que hizo, de lo que dijo (hizo mucho más de lo que dijo), de lo que fue, desde que silenciosamente llegó a la ciudad que lo abrigó.
Ha devuelto largamente esa manta que lo contuvo cuando llegó a Tandil, allá por 1988, cuando empezó a cifrar su sello en la Parroquia de Begoña y el definitivo, en la Parroquia del Santísimo Sacramento, allí donde siempre -rompiendo una tradición católica de más de un siglo- había imperado una visión católica integrista, muy lejos -o en antítesis- al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, del que él participó, surgido en la década del 60.
Secuestrado por la Triple A en plena dictadura militar -estuvo detenido de 1976 a 1981 en La Plata, bajo la órbita del torturador Etchecolaz- un obispo literalmente lo rescató y le salvó la vida. Fue Emilio Bianchi di Cárcano, que le dio cobijo en Azul. Su próximo paso fue Tandil y de aquí no se fue más. Si hay algo tan inobjetable como su labor pastoral fue la intuición que tuvo Raúl Troncoso para entender la matriz idiosincrática de la sociedad lugareña, y vale aquí incorporar el oxímoron ideológico del conservadorismo que hace.
El sacerdote detectó enseguida cómo funcionaba nuestra comunidad y, sobre todo, el círculo de poder. Y actuó en consecuencia: fue el hombre que durante más de treinta años supo hilar con tacto e inteligencia una malla de contención entre los más pobres y los más ricos. Ese puente sólo pudo tenderlo Raúl y está hecho de gestos mínimos, de política, de guiños y sobreentendidos.
El estallido social de 2001 encontró en su figura una suerte de liderazgo ecuménico, silencioso y eficiente para evitar males mayores a la hora de aquellos saqueos que aquí no se produjeron.
Fue el cura que menos habló políticamente en sus sermones pero que más hizo por los que peor estaban. Esta opción -que seguramente le valió algunos reproches de quienes esperaban algo más desde el púlpito- fue el acto más pragmático de su vida: en el púlpito que había sido de Actis y de Mosse, el primero un cura popular visceralmente anticomunista y el segundo un sacerdote abiertamente cerrado y aristocrático- tomó por el atajo del bajo perfil, la apertura de la Iglesia y las obras como prioridad; también de la real politik (el teléfono de Troncoso fue un ícono del poder en los más altos niveles y sus charlas a solas eran memorables) para la construcción de su gran misión a través de la Iglesia, como la labor de Cáritas, las Casas de la Esperanza, y su compromiso con el patrimonio serrano y los derechos humanos.
Por eso mismo nunca dejó de estar donde debía y si hay una imagen que revela este compromiso, fue cuando a principios de los 90 lideró la desoladora marcha de un puñado de personas que pedía justicia por el asesinato de Gilda Mansilla, una doméstica cuyo crimen aún hoy permanece impune. O en lo que tal vez sea la marcha de silencio más dolorosa y terrible que recuerde la historia de Tandil, que sucedió tras la explosión de un horno en Metalúrgica Tandil y la muerte de tres jóvenes trabajadores.
La muerte de Raúl Troncoso, justamente en estos días tan difíciles, no sólo duele por el vacío que abruma, por su pérdida irremediable, y por el largo adiós que acaba de comenzar. Nos duele también, a muchos, porque sin duda hoy estamos un poco más solos que ayer.