Connect with us

La Región

Policía de Tandil baleó a mansalva contra un auto que evadió un control y una joven resultó herida

Un grave como delicado suceso policial ocurrió en la madrugada de ayer que derivó en una inusitada violencia que terminó con una joven gravemente herida, al recibir un balazo en la espada de un arma reglamentaria de la fuerza de seguridad.

Published

on

 

Con el paso de las horas, la víctima recibió los socorros médicos y se confirmó que no corría riesgo de vida. Empero, aún por estas horas las autoridades indagan por el llamativo accionar de los uniformados en una persecución que a priori no revestía mayor gravedad (efectivamente luego se corroboró que apenas se trataba de una contravención).

El suceso policial derivó en una intensa jornada judicial, en la que el fiscal Marcos Eguzquiza y sus colaboradores se aprestaron a recabar pruebas, testimonios, que respondan al esclarecimiento del caso que, a priori, podría inscribirse en un delito comúnmente conocido como gatillo fácil.

Es que de las averiguaciones ya volcadas al expediente, se desprende del accionar policial que efectuaron como mínimo seis disparos contra el rodado sospechoso, de los cuales tres impactaron contra el auto, y uno de ellos contra la humanidad de la joven. Lo que presume que al menos el rol policial resultaría abusivo, siendo que no había mayores indicios de un accionar delictivo concreto, peligroso y que no pudiera haber sido abortado con una maniobra más acorde a las circunstancias, más cuando se perseguía un auto relativamente pequeño contra móviles policiales de mayor potencia mecánica (los móviles fueron una Volkswagen Amarok, una Toyota Hilix y un Chevrolet Astra).

Hasta ayer a la tarde desfilaron testigos del caso. Principalmente se tomó declaración del joven conductor aprehendido (ver aparte), y de los policías que conducían los patrulleros, sopesándose que factiblemente ninguno de ellos había efectuado alguno de los disparos. Cosa que finalmente para uno de ellos no fue así, ya que admitió que en medio de su conducción también disparó contra el rodado.

Los hechos

Todo comenzó alrededor de las 4 en la zona céntrica en un operativo implementado por efectivos de la Policía Local ante la escapatoria del conductor de un vehículo que evadió un control. La persecución terminó en el cruce de las rutas 226 y 74, donde aquellos uniformados que protagonizaron la búsqueda efectuando al menos seis disparos se toparon con que habían herido a una mujer que iba en el asiento del acompañante al conductor huidizo.

Para colmo de dramas, en pleno procedimiento de la aprehensión, uno de los policías que arribó por último en el lugar sufrió un infarto, obligando el urgente traslado a un centro asistencial donde permanece internado en grave estado.

El periplo

A más precisiones sobre la persecución, se detalló que todo comenzó en la zona céntrica de la ciudad, donde efectivos de la Policía Local intentaron interceptar a un automóvil Gol Trend, patente JEA 874, color blanco, que se encontraba realizando maniobras peligrosas. Los uniformados intentaron detenerlo, pero el conductor sospechoso se dio a la fuga.

Instantes luego, desde el Centro de Monitoreo se lo detectó en la zona de la Ruta 226 y Falucho, por lo que los policías alertados fueron tras sus pasos. Un patrullero de la Policía Local, otro de la Seccional Cuarta iniciaron la frenética persecución hasta que lograron interceptar al auto buscado en las rutas 226 y 74. Cuando el personal policial se bajó para aprehender a los sospechosos, intempestivamente el conductor retomó la marcha atrás para emprender nuevamente la fuga.

Siguiendo con la huida, el conductor tomó por la Ruta 74, aproximadamente a 300 metros de la 226, en dirección a Ayacucho, donde paró sobre la banquina del lado derecho para ser definitivamente aprehendido, no sin antes advertirse que la acompañante del buscado estaba malherida de un balazo. En medio de la tensa escena, uno de los policías que arribó en última instancia a la captura sufrió una descompensación cardíaca.

Hasta al lugar se hicieron presentes también ambulancias que trasladaron a la mujer herida al Hospital Santamarina y al policía descompensado a la Nueva Clínica Chacabuco.

Los dichos del aprehendido

A la hora de indagar sobre las causales de la virulenta persecución, los funcionarios judiciales le tomaron declaración al aprehendido Maximiliano Alonso (20), el conductor del auto baleado y de cuyos proyectiles una bala dio contra la humanidad de su acompañante, Aixa Mailén Martínez (18).

Los dichos del joven no hicieron más que confirmar la imprudente como insólita reticencia a ser sometido a un mero control vehicular que derivó en el grave suceso que pudo haber terminado en una tragedia.

Ninguno de los jóvenes posee antecedentes penales, y al decir del interrogado detenido, huyó de la policía porque circulaba en el auto de un amigo al que no le había pedido autorización para circular, que además no contaba con la documentación y el auto tenía el escape libre, lo que serían razones más que justificadas para que le secuestraran el rodado.

Frente a ello, emprendió la huida, sin medir semejantes consecuencias. Huyó incluso al advertir que casi atropella a uno de los policías cuando lo habían interceptado primero en la avenida Pedersen y 226, y siguió su loca carrera también a pesar de que le estaban disparando con armas de fuego.

Recién cuando su acompañante acusó la herida recibida fue que desistió de la huida y se rindió a la aprehensión.

De lo que se desprende de las primeras diligencias procesales, habría sido uno de los disparos ejecutados por los policías sobre la Ruta 226, a la altura de El Holandés, el que impactó en la espalda de la joven, mientras que la persecución se prolongó por unos kilómetros más.

Fuente: Diario El Eco de Tandil.

Advertisement

La Región

Abandonaron una camioneta con cuatro cadáveres electrocutados en el hospital de Bahía Blanca

Según las primeras investigaciones, se trata de los cuerpos de cuatro personas que intentaron robar cables de una línea de media tensión en cercanías de la ciudad, y recibieron una descarga de 33.000 voltios. Además de los muertos, había un herido, que sobrevivió.

Published

on

A última hora de anoche, una camioneta sorprendió al personal del Hospital Municipal de Bahía Blanca. Porque en su interior había cuatro cadáveres y un herido, y el conductor trató de huir luego de dejar el vehículo estacionado, aunque fue detenido. Los fallecidos y el herido habían sufrido una descarga eléctrica mientras intentaban robar cables.

Las primeras informaciones, según La Nueva Provincia, aseguran que todos se hallaban robando cables en un campo del kilómetro 57 de la ruta nacional 33 -pasando el paraje García del Río- y sufrieron una descarga eléctrica de 33 mil voltios. El incidente ocurrió después de las 23 del lunes.

En esas circunstancias, las víctimas fueron trasladadas por un sexto hombre a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok, patente NUD 310, que quedó estacionada en la puerta del centro asistencial.

“Una descarga descomunal”

Si bien el conductor se dio a la fuga, horas después fue capturado tras un allanamiento en una vivienda de La Pinta 377. El detenido fue identificado como Ángel Daniel Gallardo, de 66 años.

Los fallecidos, según la Policía, eran Facundo Uribe (32), Joaquín Acosta (18), Fernando Gallardo (25) y Federico Strick (28). También ingresó con quemaduras por descarga Emanuel Chamorro Sepúlveda (20), pero se encuentra consciente.

Los ladrones recibieron una “descarga eléctrica descomunal”, señalaron desde la empresa distribuidora EDES a La Brújula 24, en referencia a los cables de medita tensión que estaban manipulando.

En el vehículo ocupado por los cuatro fallecidos, a su vez, se secuestró un handy con la frecuencia policial, elemento que ahora está siendo sometido a una investigación.

Perseguida

Al filo de la medianoche, la llegada de la camioneta provocó un revuelo en el Hospital, donde arribaron de inmediato el superintendente de la ciudad, Gonzalo Bezos, el secretario de Seguridad de la Municipalidad, Federico Montero, y el jefe policial Gonzalo Sandoval.

Se supo que la Amarok venía siendo perseguida por un móvil policial de la Patrulla Rural, que había advertido su presencia sospechosa en un campo de aquel distrito, que ya había sido blanco de delitos similares.

Los policías, al parecer, habrían perdido el rastro de la Amarok al ingresar a Bahía, pero con la ayuda del Centro Único de Monitoreo (CEUM), se pudieron determinar su llegada a la guardia del Municipal.

Para este martes se harán peritajes con el personal de EDES en la zona, ubicada a unos 30 kilómetros de Bahía Blanca. (DIB) MM

Continue Reading

La Región

Un poco más solos

Published

on

Y entonces sabíamos que iba a pasar, que algún día esa suerte de ausencia larga a la que lo había llevado la vejez y el extravío de la enfermedad se iba a convertir en un hueco definitivo. Eso al fin hace la muerte: reduce el último vestigio de lo cognoscible. Pero -y aquí el adversativo funciona a favor- queda el resto, la intensa y perenne memoria de lo que hizo, de lo que dijo (hizo mucho más de lo que dijo), de lo que fue, desde que silenciosamente llegó a la ciudad que lo abrigó.

Ha devuelto largamente esa manta que lo contuvo cuando llegó a Tandil, allá por 1988, cuando empezó a cifrar su sello en la Parroquia de Begoña y el definitivo, en la Parroquia del Santísimo Sacramento, allí donde siempre -rompiendo una tradición católica de más de un siglo- había imperado una visión católica integrista, muy lejos -o en antítesis- al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, del que él participó, surgido en la década del 60.

Secuestrado por la Triple A en plena dictadura militar -estuvo detenido de 1976 a 1981 en La Plata, bajo la órbita del torturador Etchecolaz- un obispo literalmente lo rescató y le salvó la vida. Fue Emilio Bianchi di Cárcano, que le dio cobijo en Azul. Su próximo paso fue Tandil y de aquí no se fue más. Si hay algo tan inobjetable como su labor pastoral fue la intuición que tuvo Raúl Troncoso para entender la matriz idiosincrática de la sociedad lugareña, y vale aquí incorporar el oxímoron ideológico del conservadorismo que hace.

El sacerdote detectó enseguida cómo funcionaba nuestra comunidad y, sobre todo, el círculo de poder. Y actuó en consecuencia: fue el hombre que durante más de treinta años supo hilar con tacto e inteligencia una malla de contención entre los más pobres y los más ricos. Ese puente sólo pudo tenderlo Raúl y está hecho de gestos mínimos, de política, de guiños y sobreentendidos.

El estallido social de 2001 encontró en su figura una suerte de liderazgo ecuménico, silencioso y eficiente para evitar males mayores a la hora de aquellos saqueos que aquí no se produjeron.

Fue el cura que menos habló políticamente en sus sermones pero que más hizo por los que peor estaban. Esta opción -que seguramente le valió algunos reproches de quienes esperaban algo más desde el púlpito- fue el acto más pragmático de su vida: en el púlpito que había sido de Actis y de Mosse, el primero un cura popular visceralmente anticomunista y el segundo un sacerdote abiertamente cerrado y aristocrático- tomó por el atajo del bajo perfil, la apertura de la Iglesia y las obras como prioridad; también de la real politik (el teléfono de Troncoso fue un ícono del poder en los más altos niveles y sus charlas a solas eran memorables) para la construcción de su gran misión a través de la Iglesia, como la labor de Cáritas, las Casas de la Esperanza, y su compromiso con el patrimonio serrano y los derechos humanos.

Por eso mismo nunca dejó de estar donde debía y si hay una imagen que revela este compromiso, fue cuando a principios de los 90 lideró la desoladora marcha de un puñado de personas que pedía justicia por el asesinato de Gilda Mansilla, una doméstica cuyo crimen aún hoy permanece impune. O en lo que tal vez sea la marcha de silencio más dolorosa y terrible que recuerde la historia de Tandil, que sucedió tras la explosión de un horno en Metalúrgica Tandil y la muerte de tres jóvenes trabajadores.

La muerte de Raúl Troncoso, justamente en estos días tan difíciles, no sólo duele por el vacío que abruma, por su pérdida irremediable, y por el largo adiós que acaba de comenzar. Nos duele también, a muchos, porque sin duda hoy estamos un poco más solos que ayer.

Por Elías El Hage

Continue Reading
 Farmacias de turno en Olavarría Facultad de Derecho