Connect with us

La Región

Despidieron a los trabajadores de la estación del tren de Tandil y cierra el ramal

Adrián Olano, trabajador de Ferrobaires, informó que todos quienes prestaban servicios a esa empresa en Tandil fueron despedidos ayer. A varios los jubilan, a otros los indemnizan con un monto menor y a los de menos edad directamente los despiden.

Published

on

El trabajador ferroviario narró este jueves ante los micrófonos de AM 1140 que había recibido una comunicación que le indicaba que debía presentase en Mar del Plata y que en total a 13 compañeros suyos le había llegado la misma notificación.

“Fuimos convocados el martes y otra tanda el miércoles y era para notificarnos que nos desvinculan totalmente de la empresa. Nos dan de baja. Nos dan unos días, para firmar una planilla y para poder consultar un abogado o asesorarte, pero el 15 de marzo se cierra la empresa”.

Contó que el panorama posee tres opciones de acuerdo a la edad del trabajador: “a la gente que tiene 60 años y está en condiciones de jubilarse, directamente la retiran. A nosotros, que somos cuatro compañeros entre 56 y 58 años, nos indemnizan -ellos dicen que la empresa nos “gratifica”- con unos pesos, que serán diez sueldos y te consiguen la jubilación en cuatro meses. Pero una jubilación mínima porque todos los aportes que no nos hicieron del ’93 a la fecha no lo pone nadie. Nos van a descontar por mes todos esos aportes que no nos hicieron. Totalmente ilegal. Y la gente que está a mitad de camino -yo digo que son los chicos que están “en la mitad del río”-, afuera directamente. No hay posibilidad de traslado, de reinsertarlos en otro lugar de Trenes Argentinos… No, nada”.

“No tienen un argumento. Hemos consultado con letrados en Tandil y la empresa no da un argumento por el que nos despiden. Ferrobaires desaparece por un decreto de la Gobernadora. Eso es lo único que tenemos”, mencionó.

Añadió que “personalmente no notifican a nadie, no firman a nadie. Y estas planillas que te dan es para hacer un acuerdo y renuncias a todo derecho de hacer un juicio al Estado”. Por ello es que a los trabajadores sólo les queda, para poder recibir esa “gratificación”, la firma de esas planillas y la renuncia a los derechos de juicio.

“Te compran la dignidad así. Si en los `90 sucedió, ahora se perfeccionaron más”, sentenció

Olano informó además que “hoy cuatro compañeros de los que están “a la mitad del río” viajaron por cuenta de ellos a Buenos Aires para ver qué hay del sindicato porque estamos olvidados de ellos. En dos años ni se acercaron. Es doloroso”.

“El objetivo es ver si pueden reinsertarlos en otro lugar de trabajo, en otra ciudad u organismo en donde funciones los ferrocarriles así que “fueron a ver si alguno les tira un salvavidas, pero nadie te asegura nada”, consideró

También indicó que con el reciente paso de Ferrobaires a la órbita nacional, “no hay un jefe, no hay un gerente. Nadie pone una firma, nadie pone el rostro. Es tristísimo”.

Agregó a su vez que toda la zona de la estación en nuestra ciudad “queda a la deriva. Supuestamente en otros lugares el jefe de la estación, a través de un acta con un escribano, solicita a los intendentes entregarles la llave”.

Dijo que si en Tandil “llega a pasar eso, menudo favor le estamos haciendo a cierta gente que quiere los negocios inmobiliarios”.

“Yo le pido disculpas a Tandil y a todos los pueblos en donde andábamos. Yo no soy responsable. Aclaro siempre que hasta el último día estuve trabajando con gente de Buenos Aires para que el tren vuelva. Nosotros cumplíamos con todas las norma de seguridad”, rememoró

También tuvo palabras para el arco político general: “Todos los políticos de Tandil que se dedicaron a decir que la decisión de la Gobernadora, de Nación, que por seguridad, todos repitieron, como la calandria, el mensaje de arriba. Nadie se acercó para poderle demostrar con papeles y por lo que dice Nación que nosotros estamos en condiciones de circular. Y, sabés qué, los políticos no vuelven del ridículo. Antes de las elecciones todos estaban en la estación. Y pasaron las elecciones y ni siquiera se acercaron. Cada uno que se haga cargo del papel que tuvo que hacer y no hizo. Yo pido disculpas, en lo personal, porque trabajé hasta lo último y tengo la conciencia bien tranquila. Ninguno de los que pueden criticarme hizo nada, incluido mi sindicato”.

Trazando un paralelo entre lo que ocurre con los trabajadores de la empresa Río Paraná a los que calificó como “mis amigos y mis compañeros” aseguró que “hay algo que no cierra en este país. Vos fijate que el empleado quiere trabajar y el sindicato no lo deja”.

“Ayer todos nosotros éramos despedidos y mi sindicato y la empresa vienen acá a contratar compañeros jubilados de Ferrosur para trabajar en otro lugar. Pero no miran que en la misma silla, al costado, estamos nosotros despedidos. Entonces tiene que haber un cambio”, sentenció.

Recordó luego que esto ya “lo pasamos con mi señora y los chicos en los `90. Y esto de firmar los acuerdos ya lo pasé y tuve que firmar. Pero ahora no”.

Por último dijo que “antes de que (Mario) Civalleri se fuera al Concejo, nos recibió a nosotros y habían ido ya a la reunión a Nación. Y nosotros les dijimos lo que les iba a pasar, los atendió el portero allá. No sé cuál es el caso de Tandil pero de otras ciudades les han dicho que si seguían reclamando por el tren les cortaban los víveres económicos, o no tenés el asfalto… eso se llama chantaje político”.

Advertisement

La Región

Abandonaron una camioneta con cuatro cadáveres electrocutados en el hospital de Bahía Blanca

Según las primeras investigaciones, se trata de los cuerpos de cuatro personas que intentaron robar cables de una línea de media tensión en cercanías de la ciudad, y recibieron una descarga de 33.000 voltios. Además de los muertos, había un herido, que sobrevivió.

Published

on

A última hora de anoche, una camioneta sorprendió al personal del Hospital Municipal de Bahía Blanca. Porque en su interior había cuatro cadáveres y un herido, y el conductor trató de huir luego de dejar el vehículo estacionado, aunque fue detenido. Los fallecidos y el herido habían sufrido una descarga eléctrica mientras intentaban robar cables.

Las primeras informaciones, según La Nueva Provincia, aseguran que todos se hallaban robando cables en un campo del kilómetro 57 de la ruta nacional 33 -pasando el paraje García del Río- y sufrieron una descarga eléctrica de 33 mil voltios. El incidente ocurrió después de las 23 del lunes.

En esas circunstancias, las víctimas fueron trasladadas por un sexto hombre a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok, patente NUD 310, que quedó estacionada en la puerta del centro asistencial.

“Una descarga descomunal”

Si bien el conductor se dio a la fuga, horas después fue capturado tras un allanamiento en una vivienda de La Pinta 377. El detenido fue identificado como Ángel Daniel Gallardo, de 66 años.

Los fallecidos, según la Policía, eran Facundo Uribe (32), Joaquín Acosta (18), Fernando Gallardo (25) y Federico Strick (28). También ingresó con quemaduras por descarga Emanuel Chamorro Sepúlveda (20), pero se encuentra consciente.

Los ladrones recibieron una “descarga eléctrica descomunal”, señalaron desde la empresa distribuidora EDES a La Brújula 24, en referencia a los cables de medita tensión que estaban manipulando.

En el vehículo ocupado por los cuatro fallecidos, a su vez, se secuestró un handy con la frecuencia policial, elemento que ahora está siendo sometido a una investigación.

Perseguida

Al filo de la medianoche, la llegada de la camioneta provocó un revuelo en el Hospital, donde arribaron de inmediato el superintendente de la ciudad, Gonzalo Bezos, el secretario de Seguridad de la Municipalidad, Federico Montero, y el jefe policial Gonzalo Sandoval.

Se supo que la Amarok venía siendo perseguida por un móvil policial de la Patrulla Rural, que había advertido su presencia sospechosa en un campo de aquel distrito, que ya había sido blanco de delitos similares.

Los policías, al parecer, habrían perdido el rastro de la Amarok al ingresar a Bahía, pero con la ayuda del Centro Único de Monitoreo (CEUM), se pudieron determinar su llegada a la guardia del Municipal.

Para este martes se harán peritajes con el personal de EDES en la zona, ubicada a unos 30 kilómetros de Bahía Blanca. (DIB) MM

Continue Reading

La Región

Un poco más solos

Published

on

Y entonces sabíamos que iba a pasar, que algún día esa suerte de ausencia larga a la que lo había llevado la vejez y el extravío de la enfermedad se iba a convertir en un hueco definitivo. Eso al fin hace la muerte: reduce el último vestigio de lo cognoscible. Pero -y aquí el adversativo funciona a favor- queda el resto, la intensa y perenne memoria de lo que hizo, de lo que dijo (hizo mucho más de lo que dijo), de lo que fue, desde que silenciosamente llegó a la ciudad que lo abrigó.

Ha devuelto largamente esa manta que lo contuvo cuando llegó a Tandil, allá por 1988, cuando empezó a cifrar su sello en la Parroquia de Begoña y el definitivo, en la Parroquia del Santísimo Sacramento, allí donde siempre -rompiendo una tradición católica de más de un siglo- había imperado una visión católica integrista, muy lejos -o en antítesis- al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, del que él participó, surgido en la década del 60.

Secuestrado por la Triple A en plena dictadura militar -estuvo detenido de 1976 a 1981 en La Plata, bajo la órbita del torturador Etchecolaz- un obispo literalmente lo rescató y le salvó la vida. Fue Emilio Bianchi di Cárcano, que le dio cobijo en Azul. Su próximo paso fue Tandil y de aquí no se fue más. Si hay algo tan inobjetable como su labor pastoral fue la intuición que tuvo Raúl Troncoso para entender la matriz idiosincrática de la sociedad lugareña, y vale aquí incorporar el oxímoron ideológico del conservadorismo que hace.

El sacerdote detectó enseguida cómo funcionaba nuestra comunidad y, sobre todo, el círculo de poder. Y actuó en consecuencia: fue el hombre que durante más de treinta años supo hilar con tacto e inteligencia una malla de contención entre los más pobres y los más ricos. Ese puente sólo pudo tenderlo Raúl y está hecho de gestos mínimos, de política, de guiños y sobreentendidos.

El estallido social de 2001 encontró en su figura una suerte de liderazgo ecuménico, silencioso y eficiente para evitar males mayores a la hora de aquellos saqueos que aquí no se produjeron.

Fue el cura que menos habló políticamente en sus sermones pero que más hizo por los que peor estaban. Esta opción -que seguramente le valió algunos reproches de quienes esperaban algo más desde el púlpito- fue el acto más pragmático de su vida: en el púlpito que había sido de Actis y de Mosse, el primero un cura popular visceralmente anticomunista y el segundo un sacerdote abiertamente cerrado y aristocrático- tomó por el atajo del bajo perfil, la apertura de la Iglesia y las obras como prioridad; también de la real politik (el teléfono de Troncoso fue un ícono del poder en los más altos niveles y sus charlas a solas eran memorables) para la construcción de su gran misión a través de la Iglesia, como la labor de Cáritas, las Casas de la Esperanza, y su compromiso con el patrimonio serrano y los derechos humanos.

Por eso mismo nunca dejó de estar donde debía y si hay una imagen que revela este compromiso, fue cuando a principios de los 90 lideró la desoladora marcha de un puñado de personas que pedía justicia por el asesinato de Gilda Mansilla, una doméstica cuyo crimen aún hoy permanece impune. O en lo que tal vez sea la marcha de silencio más dolorosa y terrible que recuerde la historia de Tandil, que sucedió tras la explosión de un horno en Metalúrgica Tandil y la muerte de tres jóvenes trabajadores.

La muerte de Raúl Troncoso, justamente en estos días tan difíciles, no sólo duele por el vacío que abruma, por su pérdida irremediable, y por el largo adiós que acaba de comenzar. Nos duele también, a muchos, porque sin duda hoy estamos un poco más solos que ayer.

Por Elías El Hage

Continue Reading
 Farmacias de turno en Olavarría Facultad de Derecho