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Opinión

Movidita, movidita

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Se cierra lentamente un periplo semanal fuerte, de ajetreo, con diversidad de ofertas y opciones, tanto para el oficialismo como para la vereda de enfrente. De Macri a Kicillof, pasando por un par de entregas de viviendas, inauguraciones sentidas y para completar las horas cruciales, un álgido debate legislativo sobre las responsabilidades comunales en la visita multitudinaria de Alberto “Indio” Solari, allá lejos y hace rato: un 11 de marzo de este año. De todo ha sucedido entonces, como en botica. Para elegir, y opinar de acuerdo al color del cristal con que se mire.
La selección sostenida de personas para el correspondiente ingreso el martes al Club “Pueblo Nuevo”, ha sido aplaudida y criticada a la vez, dependiendo naturalmente del punto de mira del observador.
Aunque resulta casi natural discernir, mis amigos, que luego del “huracán Solari” que arrasó Olavarría en el tercer mes de este 2.017, no era menester para Rivadavia y San Martín, cometer ningún tipo de yerro organizativo, ante tamañas visitas de fuste.
Entonces se le dio lugar a la zaranda. Hecho si se quiere, morigerado por lo esperanzador de las alocuciones gubernamentales y por el sosiego presentado discursivamente por los máximos referentes de “Cambiemos”.
Párrafo aparte la charla puntual con Oscar “Vasco” o “Rosque” Mandagarán en su casa de la calle Aguilar al 1100. La gente y las redes sociales, se han encargado de entregar indistintamente flores o piedras, ante tamaño invitado.
Contraste inusitado fue lo del joven economista Axel Kicillof, al que inclusive alguna mujer desesperada de amor, le arrojó un romántico e incitante “Te quiero” al oído.
El acto en este caso, lo hicieron los capos locales de “Unidad Ciudadana” al aire libre del Parque Mitre, con misiles de largo alcance centrados en las políticas de Casa Rosada, especialmente las de índole económicas.
A todo esto: “Cultura Viva” Segunda Edición, en el seno del Centro Cultural; sendas viviendas ya en poder de sus adjudicatarios en “Bancario III” y “Educadores”; y una Escuela Secundaria que se abre al cenit educativo en Juan XXIII 3.970, luego de varias gestiones del Gobierno anterior y de un Diputado vernáculo de “otro palo” distinto al del mandante actual. Hermosa estructura y moderna. Con laboratorio, cocina y biblioteca, entre otras dependencias. Con dirigentes barriales del “UOCRA” y “CECO II” que no fueron “avisados” del encuentro protocolar y con la emoción embargando el ánimo de la señora Directora. Condimentos variopintos en una jornada alegre y soleada.
Y la frutillita mágica de los “dormis” de “Talleres Protegidos”, en Ituzaingó 250. Otro sobresaliente adelanto en un universo impregnado de amor por quienes precisan suma contención. Rosita Muia, alma de la entidad, vibró en tan significativo día.
Pero el sol también supo opacarse en el devenir semanal, mis lectores. Y la tormenta se circunscribió a la zona del recinto deliberativo de los concejales, o sea Rivadavia 3.038. Allí, muy tempranito en la tarde del jueves 5, horas antes del desastroso cotejo de la Selección Argentina de Fútbol frente a Perú, los bloques del vértice opositor, descargaron camionadas de frases y expedientes que enlodan la actitud tomada en marzo por el Ejecutivo nuestro, en aras de traer al predio “La Colmena” al mayor recital de rock de todas las épocas en Olavarría.
“El “Honorable Tribunal de Cuentas” desautoriza cualquier intromisión de los Municipios provinciales en eventos privados, o sea, no pudo haber sido fiador el Intendente del alquiler del terreno. Mas lo fue”, dijo Einar Iguerategui de “Cuidemos Olavarría”. Acto seguido su par Fernanda Araneo, de “1 País”, recaló en idéntico andén.
Y así sucesivas y grandilocuentes, se notaron las diatribas, tocando el clarín de las responsabilidades, de los controles que no se cristalizaron, de la venta indiscriminada de alcohol y de los camiones llevando “ricoteros” varados por la zona de la Terminal, y además el broche tenebroso de los altos costos abonados y por pagar todavía, ante las cuantiosas demandas surgidas ya y por venir aún.
“La Comuna ganó con el espectáculo una cifra que se ve superada por los egresos”, subrayó Emilio Vitale de “1 País” y vaticinó junto a sus colegas, “futuras demandas millonarias”. Se dijo que hoy habría rondando trescientas, “pero se sumarán más, sin dudas”, se articuló como para no expeditar dudas.
Golpe de timón a un caso del que, en general, ya la comunidad no habla. Otra vez a la palestra el eco del “Indio” y sus consecuencias. Vestiduras al piso bañadas en un manto de cilicio y una sociedad que hoy, ya está evidentemente en otra cosa, aunque deberá asumir tarde o temprano los riesgos y los honorarios del caos palpado. La intención de los opositores es clarísima: “Que el Alcalde y sus funcionarios más cercanos, paguen de su patrimonio, las demandas; no el pueblo”.
Movidita, movidita la semana en cuestión. Entre el sol y la luna. Entre los que están y los que anhelan entrar al Palacio. Entre aciertos y errores. Entre propuestas y discusiones, hubo sitio también para la candidata del “Frente de Izquierda y de los Trabajadores”, Romina Del Plá, que despotricó a gusto contra cristinistas, macristas, massistas y randazistas, sugiriendo al elector olavarriense, girar hacia la lista de la “zurda”, del paño rojo.
Ah, corre transpiración por mi espalda, de tanto ir y venir, de un punto cardinal a otro. Me siento un rato, no obstante, a meditar en la Plaza Central y enciendo con lentitud un cigarrillo. Escucho un “Rosque, rosque” de fondo y veo una figura archi conocida con una gorra de Boca Juniors.
Por Mario Delgado.-

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Opinión

Milagro con perspectivas

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La historia del delantero de Defensa y Justicia es extraordinaria y emotiva. Y empuja a luchar, a bregar por un propósito, aùn frente a las dificultades o adversidades màs contundentes.
Brian Ezequiel Romero nació en San Isidro un 15 de junio de 1991. Ha pasado por diversas instituciones hasta llegar, hace apenas pocos días atrás, a convertirse en el goleador de la Copa Sudamericana con 9 goles en ocho partidos.
Por supuesto, fue el alma mater del título obtenido por el equipo de Florencio Varela, comandado por el entrenador Hernàn Crespo. En la final golearon a otra escuadra argentina: Lanùs, por tres goles a cero. Este fue el primer logro del conjunto fundado en 1935.
Todo es festejo y alegría por estas horas. Y el jugador rìe, feliz. Pero no siempre fue tan asì su carrera futbolística. Hubo de sortear un escollo muy delicado. Y tal situación, marca ahora un ejemplo de tesòn y voluntad de acero.
En noviembre de 2012 Brian militaba en el Club Acassuso. Sufriò un importante impacto negativo, luego de un cotejo. Revisado por un excelente profesional mèdico, recibió un durísimo revés: “No vas a poder jugar màs al fútbol”, le explicó directo el doctor. Su universo pareció derrumbarse en seco y a pleno.
Le diagnosticaron, después de intensos estudios, Artritis Reumatoidea. Estuvo quince días internado, bajo vigilancia mèdica, pero el jugador casi ni podía caminar bien. No sentía elasticidad en su cuerpo, de la cintura hacia abajo.
La desesperación cundìa en la mente y corazón del player, observando muy oscuro su porvenir deportivo. Muy incierto. Asì permaneció un año y medio, tomando tres pastillas por cada jornada y un corticoide por semana. Acassuso lo aguantò.
Cierto dìa, cuando las posibilidades reales de recuperación eran dudosas, pese a los paliativos de la medicina, su abuela, cuenta el mismo Brian, lo invitò a una iglesia evangélica cercana, a la que ella concurrìa.
Mantuvo el joven delantero una charla muy amena con el pastor y comprendió el valor esplèndido de la fe, que actùa sin divisar todavía en la pràctica, los màs profundos anhelos humanos.
Tal fue la reacción que Brian dejo por su cuenta y sin avisarle a nadie, las dosis de pastillas que le suministraban por su mal. Al concurrir a una nueva revisación mèdica, aquèl facultativo que le augurò un futuro negro, se estremeció hasta los huesos: “Estàs sano. No tenès ninguna afección”, casi gritò en la sala.
Desde ese momento, Romero no ha parado de jugar, meter goles y disfrutar de su profesión y excelente salud. Su agradecimiento a Dios, su familia y equipos que lo han contenido, son continuos. Jamàs se abatata frente al arco rival. Tampoco nunca olvida que su existencia es un claro reflejo de un milagro con perspectiva.
Por Mario Delgado.-

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Opinión

Demonizando voy

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A falta de diversiones en nuestra querida patria, un deporte nacional es demonizar algo en particular y presentarlo con destino de hoguera o de horca, sin meditar ni dejar espacios abiertos a explicaciones o descargos.
En rigor de sinceridades que escasean, el presumible arte de eclipsar al otro, o a una actividad, suele resultar muy fácil y libre de costos extra incluso. Una ganga. Y una vez elegido el objetivo, dadas las condiciones, cualquier esfuerzo vale para destruir o complicarle la vida a ese sujeto o emprendimiento.
Conviene resaltar que las personas pueden llegar a “comprar” esa actitud tan cruel, dado que, en grandes dosis, tal demonización proviene de los altos fueros del poder de turno. Porque el Gobierno es un utilizador compulsivo de tal método de yunque incisivo.
La variedad de agredidos se expande en el tiempo. Y, por supuesto, los dardos se perfeccionan también, con la búsqueda consecuente de ser cada hora màs dolorosos y letales. Como para derrotar de cuajo todo intento de esgrimir alguna defensa el molestado.
Hablando de estas contingencias, podemos con buen criterio de observadores imparciales, notar como se vilipendia al campo, por citar apenas un clarificador ejemplo que nos grafique lo subrayado antes.
Todos los misiles le apuntan sin miedo y sin piedad. Olvidando la implicancia productiva que posee la agro ganaderìa en estas latitudes sureñas.
Entonces se mezclan resentimientos ideológicos y políticos de hoy y de antaño. Y se crean los mecanismos cruentos, desde la dialéctica o a veces arribando aùn a los hechos pràcticos, para sellar las palabras hirientes con respaldo en la praxis.
Demonizar como vemos, consiste pues, en inventar un nuevo enemigo o redundar en epítetos graves para desvalorizar sin pausa. Y, en tal sentido, la zona rural, la producción campera, es un centro de estas vicisitudes cotidianas y maléficas.
¿Cuàntos títeres discursan sobre el campo sin saber siquiera cuàntas tetas tiene una vaca? Payasos de salòn muy bien pagos.
Se concatenan una gama perversa de mensajes y se miente a lo lindo, descaradamente. El verso para tapar agujeros es la supuesta “protección” del Estado a los pobres.
Se estigmatiza al productor, sin hacer distingos entre el pool de siembra y el chacarero “chico” que reniega con sus 200 hectàreas.
Se inserta en esta disputa el ítem de la rentabilidad que obtienen los ruralistas, inflando volúmenes y exponiendo que està mal ganar dinero con el sudor del lomo. Se desconecta cualquier datito de costos y erogaciones que van a cuenta de los agricultores o ganaderos argentinos.
Asì las cosas, el Estado que se queda con el 76 % de la producción, enarbola la insignia del malo y el bueno. Colocàndose del vector positivo, desde ya.
Para ejercer presión, aborda sin chistar la excusa de la venta “en negro” de parte de la producción de soja. Hete aquí un pequeño detallecito: ¿No debiera el mismísimo poder central, controlar en vez de soplar botellas?
Por Mario Delgado.-

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