Connect with us

Opinión

Que aparezca Maldonado

Publicado hace

Hacía tiempo que no se abría tan fuerte el piso. Los cimientos han temblado. Es evidente. Y lo peor de todo, mis amigos, que la ausencia prolongada del tatuador y artesano Santiago Maldonado, un tipo preocupado siempre por acompañar distintas manifestaciones, permite a su vez que cualquiera hable y elabore hipótesis con mayor o menor incidencia. Politizando al extremo el asunto también, desde luego.

Que ha habido errores investigativos debiera ser admitido por el Gobierno. Que la cuestión es un auténtico desmadre, no debería negarse tampoco. Aunque lo triste del proceso ha dejado al descubierto, otros daños colaterales.

Se centró el cañoneo del cristinismo y de otras fuerzas, en contra de Casa Rosada y de la Gendarmería y se pidieron, y se piden, cabezas a troche y moche.

Gente que no ha abrazado otras consignas similares o que no ha estado al lado de otras desapariciones, se crispó ostensiblemente y lanzó dardos muy certeros, olvidándose de sus silencios de otrora.

Han ejecutado marchas con anhelos reales, por un lado y aprovechamientos sugestivos, del otro lado de la pared. En el medio la angustia y la desazón de los familiares de Santiago, de los afectos y de los que sinceramente buscan la verdad de los hechos.

Que Santiago Maldonado asome la nariz, vivo, sonriente, es la aspiración de los leales, de los sin dobleces.

El resto de la tropa enardecida, que no les importan los wichis, ni los qoms, y que ahora se la dan de muy sentidos, sólo inserta tropelías, despojos de odios que a ellos los recorren.

Convengamos, sin perjuicio de la cosa en sí, que esta bola humeante les cayó del cielo (o del infierno) a los demoledores de lo establecido. A los que no aman las instituciones y transitan por la cornisa.

Convengamos, amigos, que a éstos déspotas e hipócritas que nada hicieron por los derechos de los indios o de los originarios o de lo que sean, sino por el contrario, se regodearon con un mal defensor de la vida como Gildo Insfrán de Formosa, poco puede interesarles la cotidianeidad de las gentes de esas comunidades, se les revuelven las tripas con verlos nomás. Pero disimulan su carácter con un increíble apego a las necesidades de esos hombres y mujeres.

Entonces ustedes que son inteligentes, deducen con rapidez a qué apuntan los “buenudos” de hoy. Les importa un carajo Maldonado. Lo único que hacen es tirar piedras, corromper mentes y aseverar entre líneas. Es más, les conviene a sus negros planes que el barbado muchacho no salga de dónde pueda hallarse.

O lo van a mostrar golpeado, sucio, muerto pocos días antes del 22 de octubre y dirán a coro: “Oh, Dios nos salve de la horda homicida”.

Por Mario Delgado.-

 

Advertisement

Opinión

Crees. ¿En quién crees?

Publicado hace

Te pongo un ejemplo solito nada màs. Acaso no hace falta otra explicación. Un señor que posee un negocio me dijo ayer que necesita cubrir, cada mes, de gastos fijos, sin el sueldo de su empleado y sin el pago a proveedores, la suma de $ 45.000. O sea que cerrar por un posible contagio de Covid 19, le representarìa una especie de quiebra anticipada y muy perversa.
Pero este es un país sin coherencia y sin credibilidad. Fijate que liberaron cualquier viaje en Semana Santa e inmediatamente después, el desespere por cerrar y nuevamente encriptar al manso pueblo argentino.
Por lo tanto, no descubro absolutamente nada si te afirmo que este Gobierno Central, no conserva ni un gramo de autoridad y cero credibilidad en el común de la población.
Ante tal circunstancia, con el vuelo rasante ya de determinadas encuestas que lanzan misiles certeros contra Casa Rosada, al medir que un 55 % de los argentinos hoy mismo, no se banca màs tanta mentira organizada y el enorme caudal de hipocresía que baja desde Balcarce 50.
Entonces no les va quedando otra triste y cobarde opción a los personeros del mal, que reinstalar la costumbre de sembrar terror por doquier. Motivos no les faltan, por cierto, y los hacen jugar a su favor.
Se han birlado vacunas contra el virus chino. Se las ha hecho partìcipes de chanchullos internos y espurios. A propósito, en tal contexto de locura, el señor Presidente don Alberto Fernàndez, ha revelado públicamente al contraer el virus coronado, lo siguiente: “Si no me hubiera vacunado la estaría pasando mal”.
Esto debiese llamar la atención de la ciudadanía puesto que la gran mayoría, ni siquiera ha recibido una primera dosis de la Sputnik V o de la que sea que estè disponible.
Sin mucho análisis, lo expuesto por el primer mandatario, es una drástica y patente risotada en el rostro estoico de sus gobernados, que aguardan con impaciencia lógica, el momento de la cita con la jeringa vacunadora.
Y, andando y andando, fuimos llegando a la Segunda Ola, setenta veces superior en contagiosidad y letalidad. De aquellos quince días iniciales de la cuarentena de marzo – abril 2020, pocos se acuerdan. Aunque sì, quizá tengas en mente la tremenda inutilidad de la cuarentena màs extensa del mundo conocido.
Cartelerìa con presuntas obras en hospitales, han cristalizado. Mas la acción precisa es esquiva a la comparación de lo que profesan, con lo efectivamente concretado en todo este proceso tan caòtico y penoso.
De previsión, mejor ni hablar. Fue plausible abrir cualquier canal de esparcimiento y posteriormente, caer pesadamente encima de la gente con nuevas restricciones de pacotilla.
Ni seriedad exhiben. Recordà cada frase pronunciada y veràs la incongruencia manifiesta. La inexactitud de los científicos bufones de Alberto y sus profecías de segundo o tercer orden, sin argumentos vàlidos, sin convencimiento alguno.
Cada detalle se barniza con un sesgo elocuente de atemorizar y poner de rodillas al individuo común, para que no chille, que no reclame, que no piense, que no observe enojado, la caterva de inútiles y corruptos pululando por quitarle los derechos elementales a los 44 millones de compatriotas.
Pero cuando el poder deseò, se abrieron ventanas al cielo, rapiñando el sentido común y el cuidado tan estricto demandado. El 17 de Octubre con la militancia regalando “lealtad” a Peròn y Eva; el velatorio multitudinario de Diego Maradona y el circo abortero de “los pañuelos verdes”, son botones de muestra. De pésima muestra de la payasada gubernamental.
¿Crees aùn? Estàs en tu perfecto derecho. Sin embargo, y sin ànimo de ofender o confrontar, déjame consultarte: ¿En quièn crees?
Por Mario Delgado.-

Seguir leyendo

Opinión

De nuevas cepas y recaudos sin tomar

Publicado hace

Se informa con amplitud en este portal sobre lo expresado en la dominical noche de este 11 de abril, por el Secretario de Salud y por el Intendente Municipal. La situación local es desesperante, y se inserta dentro de un panorama general agotador.
Apariciòn traicionera de nòveles cepas del virus chino y con mayor poder de contagio y muerte. Asì de letal y simple, la descripción. Se presentò un informe técnico científico detallado, sin desperdicios, valioso y necesario en el marco de una oleada triste de contagiados que superan la media esperada.
Lògico también es advertir que frente a testeos continuos, la presencia de personas con Covid resultarà màs evidente. Si los testeos exhaustivos, se hubiesen concretado desde el principio, otra hubiera sido la historia.
Pero lo de hoy es lo que hay y no agrada a nadie con conciencia de bien. Es deprimente y genera impotencia en la salud pública y sus efectores, luchadores constantes de la primera línea, y en la propia población, aunque èsta se divide en varios matices disìmiles ante la horrible circunstancia actual.
Olavarrìa no ha logrado escapar de las garras de las nuevas mutaciones del virus coronado. Eso quedó magníficamente señalado en la conferencia de prensa de la víspera. Y, en tal caso, yendo al grano molesto, es probable que alguien, en su casa y oyendo a los funcionarios citados al principio de esta columna, aguardase impertinente, una confesiòn manifiesta o una definición tajante de acusación y de responsabilidades. Mas no fue de tal modo la cuestión.
Ambos referentes oficiales, optaron por centrar su alocución en poner en claro aspectos epidemiológicos salientes y de medidas restrictivas a cristalizar, en esta Fase 3 que se inaugura hostil.
Un retroceso formidable en un contexto dramático por donde se lo observe. En lugar de reprimir, con severidad y poder, a los iracundos estúpidos que atestaron los boliches y fiestas ocultas, en vez de sancionar a bolicheros deseosos de recaudar sin controlar, se sale con tapones de punta a coartar libertades laborales y de circulación, se hostiga al hombre común que nada tuvo ni tiene que ver en las consecuencias de la desobediencia de otros idiotas.
Con tecnicismos potables se evitò circundar el autèntico problema nativo: el por què real y tangible de tantos enfermos de Covid 19 de ahora. Enfermos que ocupan camas y sobrepasan lo común del sistema sanitario. En aras de no proferir dardos hirientes, se licùan culpas bajo la òrbita sutil y rara de lo técnico.
No por nada tantos contagios a la vez. De algún lado surgen. De los malos noctámbulos la gran mayoría. Sin embargo, se bifurcan las señales y se prefiere tomar otro atajo.
Hubiera sido conveniente, no ayer, ya antes, decir la verdad con convicción, por respeto al ciudadano estoico que paga altas tasas y cumple cuidándose. Y aplicar multas y controles veraces en los sitios que todos sabemos. Pero, no. Ante los avasallamientos de las òrdenes y del sentido colectivo común, nada se hizo. Y ahora, con el barco semi hundido, bregan por explicar que nuevas cepas nos invaden y cierran y reducen horarios como si de ello dependiese el futuro ameno de una sociedad mansa y ciega, que no reacciona frente a tanto atropello de sus díscolos pares y de quienes administran poder.
Una pena tras otra. Y, en medio de patologías sin atender, de comercios que siguen cerrando, de gente endeudada, de miles de almas con depresión, los golpes en el rostro se asimilan.
La pregunta es simple: ¿Hasta cuàndo?
Por Mario Delgado.-

Seguir leyendo