Falta tan poco para diciembre

El manantial de agua del fomentismo va vertiendo su contenido en varias direcciones. Con pluralidad de opiniones, de nombres y de posturas frente al presente y al futuro del núcleo. Y son también visibles los postulantes que aspiran, con más o menos galardones previos, a ocupar el sillón de mando de la entidad madre, la “Federación”, hoy comandada por la dirigente de “12 de Octubre”, Élida Saizar o, más comúnmente, Petty Mapis.
Las contingencias han llevado a los fomentistas a tener un protagonismo particular en las PASO del 13 de agosto, con una cantidad propicia de ellos que se midieron de cara a la decisión de los electores, tomando parte en frentes y partidos políticos que compitieron en nuestra ciudad.
Fue un choque frontal contra prejuicios y oposiciones manifestadas por algunos en las semanas anteriores al acto comicial.
Hubo pre oferentes en disímiles opciones de tinte opositor. Abriendo un proceso nuevo, un debate inconcluso aún que deberá sellarse en breve, quizá con una Reforma estatutaria de fuste, que siente precedente.
¿Cuál es el rol real, contundente, del fomentista por estos tumultuosos tiempos tecnológicos? La controversia se sirvió en bandeja pero no dejó claridad explícita, sino confusión y contusos.
El eje giratorio se muestra sonriente e irónico. El motivador de las disidencias es el anhelo fomenteril de ponerse el sayo de la política partidaria. Tal participación de quien se aboque a la digna tarea partidista en sí, pone al descubierto un intrincado sendero que ciertos referentes barriales, recorrieron en idas épocas. Pero todo vuelve y ahora con mayor énfasis, con un impulso motivacional increíble e inusitado.
El tradicionalismo se contrapone con tales actitudes. Es muy sencillo, mis amigos: los “ortodoxos” sostienen ante quien quiera escuchar que lo uno y lo otro, no es compatible. Cual agua y aceite. Dos canales para llegar a dos destinos.
Pero la fuerza de la realidad ha asestado un golpe inocultable, con un auténtico batallón de referentes barriales abocados a la tarea de militar partidariamente y dar entonces un paso en aras de sincerar actitudes escondidas quizá, en un supuesto manto de pruritos.
Claro que, salvo ciertas honrosas excepciones, no hubo elementos fomenteriles dispuestos en sitios de la nómina entrables.
Por tal motivo, ¿se les hizo tal vez un reconocimiento a su virtud de fieles a tal o cual redil, más que otorgarles un premio por su esmero barrial? El tema es interesante de dilucidar, puesto que en rigor, ningún apasionado defensor de su Sociedad de Fomento o Junta Vecinal, ocupa desde hace tiempo un lugarcito político destacado. Quizá las personas más cercanas en el recuerdo sean Ricardo Nasello, quien fue concejal y Mario Sosa en un puesto en el Ejecutivo eseverrista.
El fomentismo no es, al parecer, en nuestra cotidianeidad, un trampolín óptimo para llegar a otra orilla más promisoria. Y esto se desliza de tal manera, en el contexto que se visualiza a simple ojo de buen cubero.
No hay demasiado misterio al respecto y escasean a su vez, nóveles dirigentes, salvando algunos casos puntuales, por supuesto, donde se ha interpretado una renovación dirigencial. Mas también habría que destacar con fibrón rojo, que existen deseos de varios de retirarse a cuarteles de invierno, pero no encuentran oportuno reemplazo. ¿Se van culminando los avatares de los luchadores ad honorem?
En fin, mis amigos, entre luces y sombras hubo quienes formaron las listas de la oferta democrática local. ¿Suficientes ejemplos para que no griten los acérrimos paladines a ultranza, de la no politización fomenteril?
Por Mario Delgado.-

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