Cara a cara

Gastón Marcha Peronista está muy atareado por estos días pre electorales. Pliega boletas o enrolla afiches, cuando no presta el servicio de buscar en el padrón dónde vota tal o cual vecino.
Él es un militante de base, de pura cepa, con todas las letras. Aunque también posee una virtud adicional: no se deja arrastrar por fanatismos ofuscadores y es, por ende, un tipo con el que se logra entablar un diálogo fructífero.
Conoció las mieles de otros tiempos, así que es consciente de la importancia de la presente PASO, en la cual, su fuerza se juega la vida, siendo prácticamente, una de las únicas vertientes que va de cabeza, a internas abiertas.
Gastón Marcha Peronista analiza con cuidado el brete actual. Sabe de sobra que desde 1.987 el justicialismo local, no ha podido juntar valores, nombres, proyectos comunes. Se ha estigmatizado a Juan Manuel, pero es verdad que después de él, nunca más la unión.
Y la unidad crea la auténtica muralla contra toda oposición. Sin atisbos de la misma en el horizonte olavarriense, interpreta nuestro personaje de hoy, que será un tanto difícil descubrir la puerta del laberinto y salir airosos al aire matinal del futuro.
Son dos los contendientes de “Unidad Ciudadana”, dos los gladiadores que salen al ruedo. Un concejal con el aval camporista y de otros sectores, y un ex edil con el empuje de su gremio y la llave del Comité nativo.
No es para menos, entonces, el propósito de la cercana elección del 13. Ambos hombres se verán las caras, y sus ideas y logros, saldrán a cuento en la mente y el corazón de afiliados, simpatizantes y público en general que los considere aptos para la correspondiente banca.
Claro que Gastón Marcha Peronista anhela ser optimista. Sorbe un enésimo mate amargo y elabora la tesis de siempre, la ya archi repetida historia que atraviesa al territorio y lo estampa contra su propio destino.
La historia de aquella imborrable intestina batalla entre Pedro Pareja y Mario Méndez. Aunque no es el mismo peronismo ni tampoco la misma ciudad.
No obstante, el aire quedó viciado y no es ilógico del todo, transitar por los carriles metafóricos de la señora Duda. A los nostálgicos se les “pianta” un lagrimón al reeditar tal episodio de principios de la década del noventa.
Y a los filósofos y observadores contemporáneos se les ocurre que el giro de la rueda, puede salpicarlos de nuevo. Una vez más. Como ya ha acaecido, dicho sea de paso, en anteriores disputas.
El fantasma nietzscheano del “Eterno Retorno”, danza sobre un tenso cable. A la espera de su vuelta sin gloria, pero con sorna. Prepara su grito sarcástico de: “Yo, ya te lo advertí”.
Gastón Marcha Peronista aparta por un momento ese lúgubre boceto cerebral y guarda en una caja, otro fajo de boletas. Toma aire y examina el proceso, que no termina de irse de su psiquis. Es que el temor ancestral rige. Y ese miedo consiste en suponer, con bases firmes, que aquél que pierda la interna, no votará suelto de cuerpo, al triunfador.
Por Mario Delgado.

Comments are closed.