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Las tres

Opinión: Transporte público local, la espera desespera

El transcurso del tiempo debiera traer aparejado, un cambio sintomático, un renovado brío, una sustancial mejora. Aunque la praxis, en ciertas ocasiones, nos demuestra actitudes contrarias a las presunciones de la teoría y de los deseos inconscientes de la gente.

El transcurso del tiempo debiera traer aparejado, un cambio sintomático, un renovado brío, una sustancial mejora. Aunque la praxis, en ciertas ocasiones, nos demuestra actitudes contrarias a las presunciones de la teoría y de los deseos inconscientes de la gente.

Soñar, en definitiva, no cuesta nada, todavía, claro. Y es maravilloso a veces, soñar con la perfección, con que se vive inmerso en un mundo, o ciudad, más feliz. Y que todo funciona en su justo espacio.

Pero también hemos de ser realistas y descubrir, al poco andar, que hay temas que culminan siendo anhelos profundos, sin la debida correlación en los hechos. Extrema dicotomía desalentadora.

Un ejemplo de esta situación de división de aguas entre lo que debiera ser y lo que es en verdad, se ubica en el transporte público del distrito que usted y yo habitamos, caro lector.

Y no hablo con el periódico del lunes. Porque es una rueda girando en la cotidianeidad de Olavarría, y ya me he referido a esto mismo, años atrás. El punto es que se ansiaba un viraje de timón, tomando en cuenta, la nueva administración municipal y los pretendidos controles que ameritan los particulares y las empresas.

Es redundante señalar, a esta altura del cotejo, que restan varias cosas por resolverse en el vapuleado universo del “bondi” urbano e interurbano. Las condiciones de viaje, el incumplimiento de ciertas pautas elementales y la constante disposición empresarial a “llorar” penas y dejar bien sentado su sendero de “penurias”, basadas fundamentalmente, en no ganar demasiado dinero con la tarea asignada, pero olvidando argumentos irrevocables.

La gestión anterior se fue y quedó instalada igual la costumbre de los propietarios de “Nuevo Bus” y “Ola Bus”, de prestar unidades o “coches”, como se los llama en la jerga, para LLEVAR CHICAS Y CHICOS A COLONIAS DE VACACIONES.

Este, incisivo soy, no es un pecado nuevo; viene de arrastre. No porque los pibes no tienen que disfrutar del verano a full, y bañarse y ser felices. Sino porque tal ir y venir a los sitios de recreo, las empresas lo hacen con colectivos que deben ser empleados para transportar a los habituales pasajeros.

Por eso las demoras desesperantes que se notan, sobre todo en el radio urbano en ciertas horas del día. El panorama es siniestro: quince “bondis”  salen de circulación para dedicarse, a la mencionada misión. Los choferes son también aquellos que están siempre. O sea, el círculo cierra, magnífico.

De la treintena de coches que componen la flota de “Nuevo Bus”, quince son utilizados para otro fin, que no figura en el pliego de licitación. Esta “noble changuita” se concreta además con gas oil subsidiado por el Estado nacional.

De tal detalle, ¿quién habla? ¿Dónde se sitúa el Municipio? El poder que estaba, jamás dijo una palabra sobre tal desprecio por las reglas exigidas y éste, ¿cómo actuará?

Al menos a dos colonias de vacaciones llevan chicos los colectivos urbanos. Con los gastos ya abonados de antemano por el Gobierno. ¿Se entiende la maniobra? No es un “conchabo” con unidades especiales, se constituyen los mismos coches para todo. Y no se olvide usted, de los que se “prestan” para las fábricas, con calcado procedimiento.

“Ola Bus”, por su lado, brinda servicio vacacional a, por lo menos, una colonia. Después vienen los llantos y el crujir de dientes, solicitando aumento en los valores del boleto y el público se arremanga un poquito más.

Mientras, quienes comandan los hilos empresariales, compran campos, casas, camiones y una “chorrera” de etcéteras.

Por Mario Delgado.-

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