Opinión
Tasas: ¿Un juego peligroso?
Se vive con intensidad el caluroso fin de este 2016. En el tren de Desarrollo Social, cientos de personas tramitan algún beneficio para su salud o el mismísimo DNI nuevo todavía pendiente. Y la señora Primera Dama Juliana Awada, que parece no es tan simpática como se esperaba, y encima le puso “B” larga a la ciudad del cemento.
Y el señor entrenador de tenis de un campeón que pasó por la Municipalidad, desbordando la alegría de un triunfo inédito y más que soñado por tantos pilares del deporte blanco. Afuera, armaban el arbolito de navidad, símbolo comercial por excelencia de una celebración religiosa cristiana próxima.
La viruta se le saca al piso. La actividad es elocuente en el Ejecutivo que tendrá en la semana entrante, un brindis de cierre de año, con los fomentistas, al parecer justo en la noche de una cena interna en Mariano Moreno. El brindis ¿será en Fomento Pueblo Nuevo, nomás? Los quisquillosos, a lo mejor, buscarán la quinta pata del gato. Digo, en tiempos donde todas son negociaciones arduas y elucubraciones sombrías.
Interesante será ese momento de elevar las copas, entre el Jefe Comunal y los dirigentes barriales. Sobre todo por los gestos y los silencios. Ah, y por los presentes, claro. Ni que hablar de los que estén ausentes…
A todo esto el brasero político arde intensamente, haciendo transpirar a los actores del Palacio y del Legislativo por los numeritos complejos y urticantes de las tasas.
Los pasillos del HCD se transitan agitadamente por los ediles que van, presurosos, de una puerta a otra. Cada colega es una fuente de consulta. O de inspiración. Si hasta don Sergio Milesi repasa propuestas y recuerda, sin dudas, sus discursos de otrora sobre este tipo de cuestiones.
El oficialismo presiona con el tema del famoso “bono” para los empleados del sector. El resumen de la pizarra es claro: “Si los representantes del pueblo nos avalan, el bono se paga en un par de meses”, afirma la voz oficial, echándole encima la responsabilidad a los que sancionan las Ordenanzas. Cabe inquirir, como al descuido: de lo contrario, ¿qué puede ocurrir? El bolsillo de nadie que viva de un sueldo, puede darse el lujo de dejar partir un auxilio así por qué sí. Eso es entendible. Las reacciones, corren por cuenta de cada quien.
Aunque es lógico suponer que la Sesión Preparatoria por el ítem álgido de las tasas, que se cristalizaría este jueves 15, de no mediar una catástrofe, tendrá en ciernes un elemento de presión contundente, a saber, los propios trabajadores comunales, que, no sería raro verlos por la zona del recinto céntrico donde sesionan los veinte ediles locales.
A su vez, la oposición, juega al límite con los nervios del oficialismo. No es sólo un asunto “bonístico”; hay mucho más en la mesa por cortar.
Algunos sostienen, medio entre dientes, que las “tasas están retrasadas” y que “habría que corregir” algo, al menos. Otros se oponen a rajatablas y aducen las contingencias financieras generales de la clase media y media baja.
La contienda es conmovedora. Y cada edil, vale oro en lo que exprese. Por sí o por no. Para cocinar la torta, quedan escasos días. Después de todo, don José María solía subir la vara de las tasas hacia arriba, aunque con disimulo en algunas ocasiones…
Por Mario Delgado.-




