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Norma Guerra: "Que se culmine pronto con las explosiones de pirotecnia"
Norma Guerra es una vecina olavarriense que originó un proyecto contra la pirotecnia que fuese oportunamente expuesto en el cuarto mes del año en curso, junto a la Doctora Lorena Martínez, en el Honorable Concejo Deliberante de Olavarría. Con ella conversamos acerca de este ítem en especial.
¿Cómo y por qué presentaste tu propuesta con relación al uso y comercialización pirotécnica en nuestro distrito?
“A fin del año pasado nos juntamos en el centro para hacer una marcha con proteccionistas, personas de la tercera edad, padres de chicos con distintas problemáticas de discapacidad, entre ellos papás de hijos con trastornos de autismo o de Asperger. A raíz de estas visitas allí, conocimos de primera mano los profundos daños que conllevan para tales personas, el ruido o estruendo de la pirotecnia en sus diversas manifestaciones. Además se nos acercó el señor Secretario de Gobierno Municipal, Dr. Jorge Larreche, el cual es además médico veterinario, y coincidió también en las dificultades que sufren por su parte las mascotas, concretamente los perros. De modo tal que yo me puse en campaña para pergeñar un proyecto integral que mirase todos los aspectos, sin parcializar o contemplar solamente algún espacio de la discusión y cada una de las partes en cuestión ha sido fundamentada. Es desde luego, un proyecto adaptado a lo que es nuestra ciudad”.
¿Qué observación podés realizar frente al intento prohibitivo, ya que la empresa productora asevera que una medida en esa dirección, termina incitando la venta clandestina?
“Yo sé que los empresarios defienden su negocio y está bien que lo hagan, pero comercialización clandestina, ya hay hoy, con elementos aprobados por la ley vigente incluso. La pirotecnia, no habría que olvidar, genera infinidad de contaminación de todo tipo, desde auditiva hasta del medio ambiente, además de incendios y catástrofes tipo “Cromagnón”.
Fundamentalmente, ¿a qué apunta el pronunciamiento tuyo?
“A que exista una concreta regulación. Vamos de mayor a menor porque el proyecto expuesto no es una última voz, ya que estoy y estamos abiertos a agregar o quitar articulados, sin perder de vista el espíritu del proyecto, por supuesto. Lo mínimo que pedimos es que se terminen las explosiones”.
¿Podría haber un reemplazo por los productos lumínicos?
“Las compañías debieran adoptar otras estrategias de fabricación como en Europa en general con la pirotecnia ecológica o en Italia con la pirotecnia sin ruido. De no ser posible todavía aquí, bien podrían cambiar por eso que también hace daño, aunque ¡Ojo! con eso porque también hace daño”.
¿Es aceptable la tesitura que advierte que la pirotecnia en verdad forma parte de la cultura humana, dado que está en nuestro mundo desde hace casi dos milenios?
“La pirotecnia es una cuestión comercial, no cultural. Cultural puede ser el festejar un Carnaval. Las empresas comercializadoras ganan fortunas, venden cientos de productos incluso al Ejército, la Marina o Bomberos. No obstante hay cosas que han cambiado en la sociedad y hemos de estar atentos a esas variantes”
¿Resulta entonces, a tu entender, imperioso el análisis del dilema?
“Conozco el caso de una chica con autismo que convulsiona cada vez que oye un petardo. La capacidad auditiva de los autistas y quienes padecen el mal de Asperger es total . Nosotros tenemos una tolerancia a los ruidos de 55 decibeles. Los canes poseen una sensibilidad de 85 decibeles. Deberían por ende los legisladores ponerse a estudiar a fondo la temática. Lo que a unos divierte y a otros hace mal, no es justo. Desde la Municipalidad de Olavarría se podría dar una Ordenanza acorde y que proteja al oído sensible, a las mascotas y a la salud pública”, concluyó nuestra entrevistada.
Por Mario Delgado.-




