Opinión
Peronismo post “K”
El “Frente para la Victoria” surgió en la República Argentina, ustedes lo recordarán, como una alternativa político – electoral de la mano del “hombre que vino del sur”, y logró instalar la propuesta de la famosa “transversalidad”. Y varios partidos y líderes se acercaron al redil con expectativas concretas.
El tiempo fue transcurriendo, amigos, y los resultados modificaron con su práctica, los pensamientos hipotéticos y tan pintorescos.
Lo sugerente y romántico fue superado por lo pragmático y frío y el ídolo se desplomó. El Frente como tal se diluyó un montón y se convirtió en rigor de verdad, en la expresión mayoritaria del por entonces “ kirchnerismo” nacional incipiente.
De aquí y de allá se sumaron nombres al libro de pases y el grupo heterogéneo fue absorbido, esencialmente por justicialistas de distintas ramas.
Los almanaques pasaron y llegamos magistralmente al presente. Y nos encontramos con un núcleo frentista muy decaído y devaluado, con el perdón debido, y el respeto que me merecen los militantes sinceros (no los otros) y referentes del FpV.
Pero no hay que sembrar sobre el asfalto. Eso es archisabido. Y también es loable admitir que los vientos soplan ahorita mismo, hacia otros lados. La demostración en la praxis, la marca el permanente éxodo de personas del Frente kirchnerista a ultranza, a diversos rebaños, aunque se supone que irán manteniendo siempre la impronta peronista. Cosa que no vamos a dilucidar aquí si es positiva o negativa. Ayuda bastante, de eso no habrá que dudar nunca. De una forma u otra, auxilia el ser peronista al instante de conseguir algo, electivamente o no.
Mas, volviendo al hilo del carretel, muchos se han dado perfecta cuenta que ya el amor “K”, no cotiza en la bolsa, ni mucho menos. Lo de José López ha servido para echar luz sobre tal sensación que, aclaremos, ya se percibía. El caos no empezó con este impresentable. La derrota del 10 de diciembre del 2015, abrió despacito el portal e ingresaron como al descuido, los fantasmas. Y las lealtades que permanecen indemnes, se irán desmembrando a medida que avance el huracán de la señora Justicia con mayúsculas.
Ni hablar si la Ley la toca de pleno en el rostro, a la abogada ex Presidente. Le serán necesarios los mohines para tratar de mirar a los ojos a la auténtica Verdad. Idear una Cristina totalmente inocente de todo, es una visión tan ingenua como improbable.
Se van entonces los sobrevivientes. Otro barco los recibe, contento, y el camino continúa. No es original, sin embargo, que los oficialismos actuales en sus tres niveles, mantengan conversaciones y/o abran los brazos con efusividad y tomen en su seno a los exiliados del universo cristinista.
¿Pero de qué nos asombramos? ¡Por los dioses! Si esto ha acaecido con anterioridad en distintas administraciones.
Nada nuevecito bajo el rayo lumínico del astro rey. Los argumentos estarán a la orden del día. Y la validez la escudriñará cada quien.
Por Mario Delgado.-




