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Un edificio con historia que iba a ser demolido

Según el informe que el Gobierno Municipal hizo público horas después del derrumbe del Histórico edificio Cereseto, el mismo iba a ser demolido.

Actualmente, la edificación pertenece a un privado, Patricia Lenzetti, quién conjuntamente con la arquitecta Adriana Méndez como profesional interviniente, había requerido a la Municipalidad considerar el permiso de demolición de la propiedad ubicada en Necochea y Alsina.

Dicha solicitud requirió la intervención de los organismos técnicos comunales y de 12 miembros de la Comisión de Planificación Urbana integrada por los Colegios de Ingenieros, Arquitectos y Técnicos, Conservación de Patrimonio, y con presencia de la responsable profesional del inmueble, Adriana Méndez. Todos los mencionados, y en consenso, se autorizó “dar lugar al petitorio de demolición.”

El Municipio entonces solicitó a la Arquitecta Adriana Méndez el informe técnico del estado del edificio el cual fue presentado y refrendado por la misma.

Εn marzo de este año el Municipio labró actas intimando a la materialización de la misma siendo que era la propietaria y la profesional actuante quienes la habían solicitado. En dicha acta la profesional Adriana Méndez se comprometió, según el informe del Municipio “a realizar la demolición y construcción de muro en la vereda”.

En el inmueble, que data de fines del siglo XIX, funcionó una fideería, y había sido declarado patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Tiempo atrás, se realizó una charla de reflexiones sobre Patrimonio arquitectónico de Olavarría a cargo del arquitecto Mario Arabito, en el Centro Cultural. El arquitecto disertó acerca de la protección arquitectónica de nuestra ciudad.

Arabito comentó el proyecto que relevó en el año 1997 junto con el grupo de arqueología de la Facultad de Ciencias Sociales, sobre edificios que conforman el patrimonio de Olavarría.

Arabito realizó un recorrido por varios edificios históricos de nuestra ciudad, entre ellos, la Fábrica de Fideos “Cereseto”, edificio que los dueños consensuaron en ese momento con los compradores la preservación del edificio, para no llegar a una demolición. “El destino del edificio no es tan feliz si uno lo ve ahora, porque sufrió varias modificaciones y la parte de arriba está abandona. Se puede decir que “el edificio la está peleando, porque no se lo ve con muy buena salud”, resaltó Arabito.

 

Fotos: Pablo G. Barenghi

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