Opinión
Opinión: La canción de las urnas • Segunda nota
Es todo entusiasmo y optimismo el local de UNA, sobre la calle Necochea. La suerte está adornada con una Liliana Schwindt que se convirtió en una referente de avanzada de don Sergio Massa, luego del alejamiento de Eseverri y Compañía de las huestes del tigrense.
Liliana ha de representar, por lo que se divisa, a un arco del peronismo. Y a los massistas inquebrantables que no tuercen pese a deserciones y “malas ondas”.
Se apunta desde su reducto a un equilibrio. A no desatar irascibles andanadas de piedras o hierros candentes, sobre el primordial adversario, léase el oficialismo vernáculo.
Quiere ser ella, a todas las luces, la voz meticulosa que valora lo bien hecho y aspira a proseguir en una senda de administración prolija, fijando ciertas pautas, ciertas prioridades, quizá eso sí, mis amigos, equidistantes de las actuales.
Observa a las localidades y a los barrios como un centro, cual polo de atracción de sus posibles sufragantes. Apuntalando también, por qué no, al “dolido” y al “desposeído” que no halla consuelo en las otras listas presentes.
Expresa la señora, con naturalidad, tener experiencia y además, saber tocar las puertas correctas a la hora de gestionar en favor, en pos de la comunidad que la oye.
Muestra carteles y afirma que ahorita mismo, se gasta de más en Rivadavia 2801. O se mal distribuye ese gasto público tan oneroso. Confía en un importante arrastre de Massa y Solá. Cree con sinceridad en la factibilidad de otra Olavarría, con ella obvio como protagonista. El domingo tiene, pues, un desafío casi único ante sus ojos y habrá que contemplar cómo evoluciona el canto de la urna renovadora por estos lares.
En tanto y en cuánto a los “zurdos” del FIT, con Carlos Gil a la cabeza, sacan consistentes cuentas en su “búnquer” obrero y socialista de Cabral 3360. Van por todo. Por la primicia exclusiva, por el mayor alborozo en la historia. Quieren sentar en el Concejo Honorable a una dama, a la hija nada menos del fundador del PO aquí, o sea a Antí Cortés.
La chica del original nombre es promocionada por Carlos a diestra y siniestra. Sabedor él de su imposibilidad de alzarse con la corona, anhela no obstante, un festejo de aquellos: el primer edil trotskista para equilibrar la balanza, para torcer brazos “capitalistas insensibles” y para impregnar a la política legislativa nuestra de un barniz muy especial.
Los estudiantes y los trabajadores son la base, el cimiento de un Frente que ha ido en crecimiento continuo. El salto a dar es muy pronunciado, pero nada es imposible si se lo esmalta con esfuerzo y vocación neta, sin dobleces.
Auspician la coherencia y un matiz distinto al resto. Eso está más que reconocido. Quieren otra sociedad, otro desarrollo laboral y sus espadas verbales, tocan intereses a veces, poco mencionados. Quisieran trasladar a la praxis cotidiana, un bagaje teórico descomunal. Para ellos, admiradores de Marx y de una vanguardia de laburantes al poder, es potable, es factible rectificar el rumbo y encuadrar a la ciudad del Trabajo justamente, dentro de sus cánones.
La instancia se avecina. Es ya tiempo de reflexión e introspección.
Por Mario Delgado.-
La canción de las urnas • Primera nota




















