Connect with us

OLASHOW

Silvia Izaguirre: orgullo olavarriense en la cordillera de Los Andes

Silvia cruzó la cordillera, integrando la agrupación Sanmartiniana. Montando su mula “Tincha” -su compañera y fiel amiga, que supo cuidarla con seguridad y paz- recorrió el trazado histórico mientras su mente y corazón hacían un recorrido interior que la fortaleció enormemente.
Esta rubia  bonita, nos abrió las puertas de su casa para contarnos su gran hazaña. A sus 51 años, Silvia Izaguirre, olavarriense, maestra jardinera y maternal, nos cuenta que siempre tuve un sueño, que planeaba realizar cuando se jubilara, pero que gracias a Dios pudo plasmar ese sueño el 17 de enero del 2015. Tardó 10 días en hacer el cruce por Uspallata, Mendoza.
“Hagas lo que hagas, hazlo con pasión” es la frase predilecta de Silvia. Más allá de la satisfacción personal, “en este cruce tan increíble logré encontrarme conmigo misma” señala Silvia.

¿Cómo fue tu infancia?
-Viví en el campo de mis padres, Martin Izaguirre y Berta Damborearena en San Jorge, partido de Laprida, hasta los 13 años junto a mis dos hermanos Gabriela y Martín.
Fuimos a la Escuela Rural  19. A mi papá le decían Tincho, el amaba los caballos y del heredo el amor a los caballos, yo compartía con el ese mismo amor, solía cabalgar con cuero solo o también en pelo).lo ayudaba en las tareas del campo ,era atrevida, .no tenía miedo, hasta saltar guardaganados y me causaba mucho placer hacerlo.
En mi juventud pierdo a mi papá. Recuerdo ir a dedo a enseñar a San Jorge, porque tenía que ayudar a mi madre y hermanos para vivir. Fueron  momentos muy duros. El momento más triste de mi vida, su perdida. Paso el tiempo, me casé, tuve a mis dos hijos Antonela y Emilio Quattrocchio, crecieron, me jubilo  y ahí decido realizar el viaje que hizo el padre de la patria. Tomada la decisión me inscribo  por internet en la “Asociación Sanmartiniana cuna de la bandera”, con sede en Rosario y que está conducida por  “Chuli” Rodríguez, ex jefe de patrulla de las Malvinas. Hace 18 años que se hace este cruce por Uspallata, tiene 4.400m de altura, y por los Pasos en San Juan, 5.500 m y lleva más días, es más severo.
Decido Uspallata a lomo de mula. Se hace con menos horas de cabalgata, 5 o 6 hs diarias, luego  almuerzo, descanso y por la tarde charlas con videos instructivos de historia de San Martín, o bien charlas de veteranos de guerra que también forman parte de esta asociación.

 

“Bonitos momentos que llenaban el alma junto con atravesar las bellas montañas”

¿Cómo te eligen? 
-Para poder realizar este cruce se hace una selección entre 1700 personas ,con varios requisitos, por ejemplo acotación de órdenes, solidaridad, compañerismo, adaptación a la vida de montaña, bañarse  si hay baño o en un río, trepar, saber ensillar, y por supuesto trotar y galopar. La primera  prueba se hizo en Tandil,  allí trepamos la movediza y el cerro la cascada de 220 m altura. Reconozco que me fue difícil adaptarme al régimen militar, en 5 minutos tenés que estar lista. Destaco la pasión que le ponen.
La segunda prueba fue en Chascomús, ahí me veo más acostumbrada y gracias a ello quedé elegida en la primera.

¿Te entrenaste físicamente?
-Sí. Esto te hace que si bien sienta orgullo asumo la responsabilidad, comienzo a prepararme físicamente, caminando, haciendo pilates y agradezco a una persona, Marcelo Cea, quien me ofrece su quinta para ir a andar a caballo con su hija.

 

¿Cómo era un día en la Cordillera?
-Dormíamos en regimientos, cuevas, nos deportábamos a las 6  con el soñar de la trompeta del señor Omar Tabarés, trompetista de Malvinas, y de quien me hago su mejor amiga. Desayunábamos  e íbamos a buscar las mulas para hacer el recorrido diario. En todo momento fuimos acompañados por los organizadores en camionetas y gente de gendarmería que cortaban la ruta cuando las cruzábamos. De noche siempre había un fogón con músicos, bailábamos chamamé, zamba, chacarera, cumbia, eran hermosos momentos de recreo, charlas, risas y así se formaban estrechos lazos de amistad.
Uspallata tenía lo que yo quería ese condimento del entretenimiento y bonitos momentos que llenaban el alma junto con atravesar las bellas montañas. Los días fueron soleados y la temperatura entre 30 y 40 grados, mucho protector solar y camisas mangas largas.

Vos llevaste la bandera Papal ¿qué sentiste en ese momento?
-Tuve el honor de llevarla porque al hacer la planilla de inscripción dije que era muy creyente y me ponía a disposición, por ese motivo  tuve el placer de leer la liturgia del Papa Francisco. Fue un sueño hecho realidad y superó todas mis expectativas.

“Fue un sueño hecho realidad y superó todas mis expectativas”

¿Qué anécdota te quedó en el corazón?
-Pasamos por los paramillos, que son los precipicios, en ese momento nadie podía hablar para no asustar a las mulas y alguien nos observaba desde una piedra, inmóvil como homenajeándonos . Era un cóndor que permaneció quieto hasta que cruzamos  todas las mulas. Fue un regalo de Dios poder presenciar ese escenario. En esos momentos de silencio a uno le pasa la vida por delante y lo que mas rescato es que logré fortalecer totalmente mi personalidad y llenar mi alma.

 

 

“En esos momentos de silencio a uno le pasa la vida por delante y  logré fortalecer  mi personalidad y llenar mi alma”

La patria ¿se siente más allí?
-Fue una experiencia muy importante porque ahí sentí lo que es la patria y hago mea culpa de que no se las supe enseñar a mis hijos queridos. Entiendo que es un momento muy difícil, pero creo que es necesario reivindicar esta palabra tan ultrajada, al menos respetar que le debemos a los veteranos de guerra ,a quienes no les reconocimos lo que hicieron por nuestra patria poniendo pasión ,corazón y peleando en desventaja.
Quiero que sepan que estoy orgullosa de ser sanmartiniana, esta asociación también hace acciones solidarias, el año pasado fuimos a una Escuela de Tung-oil en Misiones a llevar donaciones, este año volvemos a pintarla ya que cumple 30 años.

“El General San Martín fue mucho más que un prócer”

¿Te habrás preguntando que te llevó a realizarlo?

-Sí. En mi caso indago en biodecodificación  y me entero que fue el hecho de acercarme a Dios, al padre y a mi padre Tincho. En el cruce llevo tres banderas: una para la tumba de mi padre, otra para mí, mi recuerdo y la otra  la voy a donar a la escuela 19 de San Jorge este 17 de agosto tendré el honor de llevarla y me toca el arrío el trompetista Omar Tabares. Asistirá gente de la asociación, amigos ex alumnos y familiares, como así invito a todos los que deseen acompañarnos.

La mula, amiga y compañera. ¿Debes extrañarla?
-Sí,  le apodé Tincha en honor a mi padre. Su recuerdo,, sumado al cruce me da una gran paz interior.
¿Encontraste una herradura de antaño?
-Sí,  la encontré en una piedra en esos diez minutos que te dan para ir al baño (se ríe) y acomodar la mula. Y la voy a llevar a que me den data.

¿Próximo  sueño?

-Ir al Machu Pichu, a pata al Camino del Indio y  viajar a Santiago de Compostela.

¿Qué mensaje podrías dejarnos?
-Hagas lo que hagas, hazlo con pasión. Nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, vivir una nueva historia o construir un nuevo sueño. Y para finalizar:  “El General San Martín fue mucho más que un prócer”

Entrevista: Soledad Rinaldi en exclusiva para InfoOlavarría

Advertisement