Un discurso prudente

Si hubiese que resumir el discurso de algo más de una hora del Intendente Ezequiel Galli en la noche del martes 3, lo podríamos cifrar con un concepto: fue ante todo, un mensaje prudente. Por Mario Delgado.

Si hubiese que resumir el discurso de algo más de una hora del Intendente Ezequiel Galli en la noche del martes 3 (Ver nota aparte), lo podríamos cifrar con un concepto: fue ante todo, un mensaje prudente, donde se le dio prioridad a ciertos logros o empujes del Ejecutivo en diversas áreas y donde no se observó ningún sesgo de autocrítica ni tampoco se sobrevoló el ítem tan álgido de la visita del “Indio” Solari a Olavarría en marzo del año pasado. Ni otros condimentos que hubiesen hecho falta en el resumen de realizaciones y planes por desarrollar.
Por supuesto que quedan detalles y apostillas varias para subrayar, en el marco de un Concejo Deliberante que funciona con óptimo diálogo interbloques.
Se le imprimió a la alocución una impronta de reconocimiento hacia Nación y Provincia que vienen posibilitando obras en el distrito y además, el interesante anexo de venta de materiales, sobre todo piedras, por empresas locales ante la cantidad asombrosa de obra pública existente en distintos puntos cardinales del país y la Provincia de Buenos Aires.
Pero no se puso énfasis en la problemática urticante de la salud de la población, especialmente en las localidades, ejemplo Sierra Chica y Sierras Bayas. Como telón de fondo incluso se conoció en las últimas horas la denuncia de familiares de un anciano fallecido en la comarca picapedrera, sintiendo que tal deceso se produjo por la inexistencia de un médico. Ausencia total y prolongada de médicos que preocupa a la gente, mas no se visualizó tal cosa en medio del discurso.

Otro ítem descartado fue el polémico caso del Depósito Judicial de autos y motos, con sendas sospechas de corrupción y luego un misterioso incendio achacado a un pibe aburrido que prendió un fuego devastador al fin.

Tampoco se demarcó el candente asunto de la confluyente inseguridad que se palpa en esta ciudad, cada vez más cercana al conurbano por su actividad delictual. Una catarata de casos que se dan a diario, cientos de ellos no registrados ante las Comisarías, por miedo o por la irresolución de hechos, y un dominio cada jornada más demencial de la venta de drogas al menudeo. De estos flagelos sustanciales, el Alcalde no habló.
Prestó si atención a los proyectos para mejorar la calidad de vida de sus vecinos, concretados en algunos barrios que no habían sido contemplados con antelación por otras administraciones. Cordón cuneta, gas, agua corriente, asfalto y… cloacas. Son éstas últimas un auténtico desvelo de la gestión Galli, desde el comienzo.
Se le dará aire por otro lado, a las escuelas y jardines que aún restan rescatar de su abandono estructural. Pero sin anuncios rimbombantes, con extrema prudencia, mis amigos, tal cual sintetizábamos en las primeras líneas de esta columna de opinión.

Un discurso que no fue presenciado por el pueblo en sí; faltó el clamor popular. Sólo funcionarios, ediles, varias entidades y a otra cosa. Un mensaje que no contó tampoco con ningún aplauso, a excepción del cierre.

Proclamó la tecnificación, el avance en lo tecnológico y alabó Ezequiel Galli la forma en que se viene manejando el Municipio en materia de cuentas públicas y proveedores.
Sereno, sin sobresaltos, tratando de transmitir optimismo y apelando al sentimiento de la familia y los vecinos, el Jefe Comunal inauguró un nuevo Período de Sesiones Ordinarias del Deliberativo olavarriense.
Por Mario Delgado.-

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