Cuando el dolor es indignación

Atraviesa la tarde del martes 2 de enero el candente sol. Vieja tarea la del astro rey: estar y permanecer. Pero no es un día más, no es un tiempo común porque en el corazón del barrio “12 de Octubre”, un nutrido grupo de vecinos, la Agrupación “Animate” y varios fomentistas y dirigentes barriales, se han nucleado ante una causa determinante, que cunde hasta los tuétanos.

En Calle 15 Número 3.643 vive un hombre con su mujer e hijos menores de edad. Y ese señor, ha sido formante acusado ante la Justicia pertinente por menoscabar la intimidad de una jovencita desde hace años.

Esta chica es su hijastra. Ahora cuenta con 15 años y tendría un registro minucioso de los abusos cometidos hacia ella por quien se supone, debiera cuidarla y protegerla.

La muchacha habría escrito en un diario privado, todas las malditas ocasiones en que éste sujeto la arrincona y la viola, amenazándola incluso con armas de fuego.

Y no estaría lejana la posibilidad que hubiese otra niña, de 7 añitos, que también podría ser inocente víctima del peor de los delitos.

La gente impregnó la calle de su dolor que se ha ido transmutando en indignación. Los testimonios son variados y consistentes. Una amiguita de la adolescente ultrajada, su abuela materna, una empleada de la Sala Sanitaria del sector, son muestras suficientes, son  conocedores fehacientes del Getsemaní de la sometida.

“Animate” se colocó la pechera y comenzó a actuar. Los vecinos dispusieron de otro tanto. Con los hermanos César y Miguel Cabrera a la cabeza, y con una inusual anuencia de fomentistas que brindaron su apoyatura a la movida popular.

Todo este panorama de cánticos alusivos, de carteles, de pintadas en la arteria barrial, estuvo enmarcado en una férrea vigilancia policial, con uniformados custodiando las adyacencias y la fachada de la vivienda del presunto violador.

¿Había o no había personas dentro de la casa? Las versiones eran disímiles. Lo que sí se observaba era la persiana abierta de una ventana lateral. Algunos sostenían que la señora se ubicaba en la propiedad. Pero eso no se pudo corroborar.

Sea como fuere, la instancia se mantenía crucial, mas todo se mantuvo, dentro del clima de ebullición, con total tranquilidad, sin incidentes ni desmadres. Aunque los manifestantes se sintieron molestos por la ostentación de la fuerza de seguridad.

El último encuentro forzado sexual se dio el 20 de diciembre, ha confesado la víctima, que ahora permanece con su abuela en Sierras Bayas. Queda en el aire una duda sustantiva: ¿La progenitora sabía del calvario de su descendiente y no procedió como correspondía? ¿O acaso era consciente y cómplice de la aberración?

Luego de una interminable hora, los protestantes se dispersaron con la consigna de proseguir elevando las banderas de la demanda de pronta acción judicial para resolver el caso tan dramático.

Por Mario Delgado.-



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