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Opinión: “Macri muere este año”

Opinión: “Macri muere este año”

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Marzo ha sido un mes preocupante, con marchas y paros, con actos reivindicativos de otras épocas y con una ebullición en ciernes que nos ha de llevar a centrar nuestra atención en un estado de situaciones que son, al menos, dignas de análisis.
Los docentes en una puja intransigente con la señora Gobernadora María Vidal, mantienen viva la llama de un reclamo que no cesa, que no tiene epílogo.

Los movimientos sociales, ligados en su mayoría a la raíz cristinista, han copado las arterias capitalinas y hacen sentir su presencia.
Ciertas personas se ufanaron, amigos lectores, en la tarde del 24, de aquellos instantes sórdidos donde la “verdad estaba en la boca de un fusil”. Pusieron el énfasis en la potestad de las armas y no elaboraron ninguna autocrítica. Muy llamativo, cuarenta y un año después del golpe del ’76.

Se han observado en varias marchas porteñas, remeras con la inscripción sugestiva de “Paritarias o helicóptero”. Y se canta en ciertas tribunas opositoras la cancioncilla: “Macri Basura, vos sos la dictadura”.
Como para envalentonar asistentes, se vio días atrás, a una buena dama, repartiendo guardapolvos en senda manifestación educativa. Para entonar, hubo uniformes blancos con letras fuertes y firmes, en contra del Gobierno.
Y, en este contexto apenas resumido, aparecieron como misil estridente, las declaraciones periodísticas de la ex firma legal de Lázaro Báez, Marta Liliana Costa.

La señora Costa fue apoderada de Báez hasta el 9 de febrero y cobró un poquito más de 800 mil pesos por alquileres para el empresario que, como es sabido, se encuentra en prisión desde el 5 de abril del 2.016.
Ante un medio de comunicación la mujer expresó con convicción galopante: “El que esté alineado con Macri, conmigo no va. Aparte Macri muere este año, así que mejor aún”. Posteriormente, como para alquitranar más sus dichos, estrujó un concepto inverosímil: “Yo kirchnerista no soy y me chupa un huevo lo que escriban de Cristina”.
Cualquier coincidencia con la provocación, no es pura casualidad. Es evidente que se palpa en el aire algo raro, impregnado de resentimientos, odios y divisiones que no han cicatrizado todavía. Pensamientos obscuros que cobran notoriedad y vigencia, en aras de regresar a viejas rutas, tal vez.
En una Argentina estancada y sin crecimiento genuino desde 2.012, con alto nivel de corrupción, inseguridad y ausencia de fuentes de empleo concretas y duraderas, con una inflación que golpea y derriba bolsillos mal alimentados, los tamborileos suenan cada hora, más elocuentes.

La visión imparcial del sentido común, amigos, habrá de mostrarnos pues, algo sustancial: existen almas que abrevan en las aguas del negativismo, con impresionantes ansias de hacer caer a la autoridad política elegida en elecciones libres.
Entre bromas, susurros y personeros de lo trágico, van transcurriendo las semanas. En verdad también que, en ocasiones, los tanteos y yerros oficialistas, ponen los cabellos de punta.
Se siguen anunciando aumentos, el gas por ejemplo, trepará al 24 % promedio en nuestra querida patria sureña. Convengamos que se llegan a decidir medidas totalmente anti populares.
Sin embargo, no debiéramos como sociedad que pretende ser madura, olvidarnos de divisar toda la imagen. El recurso de la pantalla sesgada, utilizado por conveniencia, viene dando tristes respuestas y nunca nos confiere real autoridad al minuto de opinar con justeza y equilibrio.

Ante las presunciones y los movimientos tangibles, por las redes sociales se convocó a marchar “por y para la democracia” este sábado primero de abril, quizá con la esperanza de descongestionar tantas pálidas anti gubernamentales.
Sin pancartas partidistas, sin liderazgos, sin el aval explícito de Balcarce 50 que salió a despegarse, los que adhieren a Casa Rosada y al sistema democrático en sí, salieron a ponerle el pecho a las balas, en un sentido metafórico claro.
Olavarría no fue la excepción, puesto que minutos luego de las 18, de a poco, la geografía del Paseo Mendía, cobró forma de manifestación.
Concejales y consejeros de “Cambiemos”, dirigentes y ex dirigentes radicales y vecinos en general, se propusieron entonar cánticos como “Sí se puede”, “Democracia” o el clásico “Argentina, Argentina”. Tres personas en el eje de la concentración, portaban la insignia nacional y en torno a ese estandarte, los concurrentes, entonaron las estrofas del Himno.
Luego los recibió el recorrido, el caminar por las calles habituales. Doscientas voluntades se unieron, con aplausos, en silencio, sin estridencias.
“Quiero continuar viviendo bajo el amparo de la democracia”, le confío a este medio un señor de camisa gris. “Que mis nietos tengan paz y no haya líos”, deseó una abuela, acompañada de una joven. “No soy macrista, pero creo en un Estado de Derecho”, expresó otro asistente al acto público.

Por Mario Delgado.-




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