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Opinión – La noche dura

Opinión – La noche dura

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“La noche es larga, / la noche dura. / Oh noche, dolor de la agonía. / Los míos aún duermen. / El sudor brota de mi cuerpo, / la sangre fluye de mis venas”.

Tal es la poesía del escritor, periodista y crítico de cine francés Roberto Brasillach, que vivió entre los años 1909 y 1945.

Y bien valen sus frases sentidas para reflejar los aconteceres de una ciudad que se ha transmutado en testigo y comentarista de los hechos acaecidos con motivo del súper recital del inolvidable 11M.

La alegoría nocturna no se ahuyentará tan fácil, por más que los anhelos de retornar a la calma, sean hoy visibles desde diversos ángulos.

La casuística del cimbronazo, será analizada todavía unas semanas más y cada quien, descubrirá yerros o inexperiencia, ante el embate de la multitud jamás observada aquí con anterioridad.

El rol intrínseco de un Intendente en ejercicio, se ha puesto a prueba y los dardos suelen dispararse para multiplicar efectos. Después de todo, la responsabilidad política, reside en un solo hombre.

Se mide con vara de hierro y se percibe un tinte agónico. Los extremos hablaron incluso, al menos como al pasar, de una tentativa de destitución en ciernes, claro que los cartuchos que se contaron a mano, no alcanzaban para apuntar tan lejos.

El sudor frío se cuela por las vetustas paredes del edificio de Rivadavia 2801. Han sido nerviosas horas de reuniones y tonos subidos. Los funcionarios exhiben sus credenciales anhelantes ante quien tiene la llave de sus próximos pasos.

Y el río trae en su trinar de pájaros, la novedad más inesperada: el Jefe de Gabinete, recibe la tarjeta roja. Fin del cotejo para él. La ligazón con los barrios, había sido iniciada allá hace algunos añitos, justamente por el médico veterinario que se distancia de los parámetros gubernamentales.

“Ezequiel (Galli) está muy firme”, le asegura a este cronista un allegado de primer nivel al Alcalde. Y las palomas planean en la plaza central. Y los especuladores, bullen de emoción, tamborileando sus dedos.

Tal firmeza cuenta, empero, con visitas de la ciudad de las diagonales. Las negociaciones se dan en el marco de un urgente relanzamiento de gestión que no debiera demorar demasiado. Porque los buitres graznan a coro, buscando a quien devorar. Y el hacha filosa, quiere seguir su tarea taladora. Al menos, mientras le dure el susodicho filo tajante.

La sangre fluye y los legisladores locales, anotan incontables preguntas para la proyectada interpelación del 22. Mientras, se barajan nuevos “despidos” en el Palacio, y se bracea contra corriente para mantener estoicos, ciertos nombres que no desea el líder que sean cortados del árbol.

Algunas piedras llegaron a Gobernación, por ende movieron los hilos y se tejió el poncho de la interna. Y entre avales y ninguneos, “el futuro ya llegó”, como diría Solari en uno de sus temas.

Los caudillos vernáculos han llamado a prudencia y otros sectores han dispuesto quejas y un acto público sin contenido de público. Para herir con precisión, hay que entender de anatomía. Y no habría que poseer dudas o falencias previas.

Se moverán chinescas las sombras, una y otra vez. Se podrá esgrimir que se pagó caro confiar y no tener experiencia. Pudo ser más drástico aún. Ahora todo depende de las capacidades que existan, en pos de reubicar a la administración en el candelero positivo. La gente, como un todo, debe volver a creer en su mandante. La labor se signa, sin embargo de viejas y noveles espinas. De la habilidad del jardinero dependen dos cositas urticantes y sustanciales: colocar con sapiencia el material que evite las filtraciones y conducir al redil hacia agosto con esperanza victoriosa. Titánica obra que amerita un acompañamiento genuino. ¿Se logrará tanto en tan escaso tiempo?

Por Mario Delgado.-

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