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“No entendía nada”

“No entendía nada”

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Semanita traviesa esta que se cierra. Con disparidad de apreciaciones sobre la presencia del señor Carlos “Indio” Solari en Olavarría y todo lo que trajo aparejado su performance.
Los movimientos telúricos se observaron en el Palacio San Martín, alertando a todo el universo político nativo y, por supuesto, a la población que ha venido siguiendo los entretelones del antes, durante y post recital.

Algo sin precedente sucedió en la ciudad. Eso es materia innegable. Ya nada volverá a ser como antes. Y los revuelos en ciernes, contienen diversas puntas de iceberg a pulir y analizar con paciencia y ecuanimidad.

El combo de inquietudes ha sido lo suficientemente intenso como para que vibre el cimiento del poder vernáculo.
La ausencia de controles estatales, los desmanes con policías que no intervinieron, y la pésima imagen de gente arriba de camiones, son algunos de los considerandos a estudiar. Y un Estado Municipal que firmó como garante solidario para la concreción del evento multitudinario.

Ahora todos esbozan opiniones y se argumentan consecuencias. Los que apoyaron el show, se tienen que morder la lengua y obrar con prudencia. No obstante el árbol empezó a ser talado al transcurrir la semana.

La interna del PRO salió a la cancha y hubo que tomar decisiones. Por un lado Emilio Monzó, por otro Cristian Ritondo y en el medio de la piedra movediza, la Gobernadora. El Intendente guardó silencio dentro de lo posible y sin embargo, se lo ninguneó. Eso es al menos, lo que dejó traslucir el Ministro de Seguridad Cristian Ritondo. Éste arqueó su cuerpo y se fugó por la tangente. Tiró la piedra sobre el Alcalde, con dos conferencias en distintos ámbitos y sin Galli. Hete aquí, pues, se originó un puente de distanciamiento.

Los rumores de cambios de roles se acentuaron, y ya fue cuestión de esperar con ansias las variantes en el equipo de Gobierno. Llamadas telefónicas, ásperas reuniones y un golpe de gong taladrante: Jorge Larreche, (cercano a Monzó) hacedor de la puesta en marcha del “gallismo”, es “invitado” a abandonar su sillón como Jefe de Gabinete.

“No entendía nada”, dice la crónica que exclamó don Jorge, al oír la orden del líder comunal. Fin de una epopeya, de una vital etapa, de una relación construida con mucho tesón.

Si el “número dos” está afuera, ¿qué queda para los otros? Es sólo poco tiempo y negociaciones arduas lo que se divisa sobre la mesa de trabajo. La imperiosa necesidad de relanzar el “equipo”, es una fija que puede traer consecuencias inmediatas o mediatas.

La crisis ameritó la puesta en órbita de personajes foráneos que podrían recalar en nuestro medio. La leyenda dice que “los ellos” pidieron la cabeza de siete funcionarios, con lo cual, de ser veraz tal mención fulminante, la idea es barajar y dar de nuevo. Ezequiel Galli estaría tratando de mantener en sus cargos a un par de hombres. Las horas son cruciales y no faltaría más que un tramo del recorrido para arribar al instante clave.

No hay para los de “arriba”, imprescindibles. El andamio se movió y entonces ahora dirigen ellos la construcción. Cosa que llena de preguntas al ser común de Olavarría.
Un pedido de interpelación al Intendente será revisado por los ediles el miércoles 22. Aunque se sospecha que ya debiera haber definiciones, para ese momento. Ya ha pasado una semana del suceso que marcó a fuego la piel. ¿Cuánto más se puede esperar para ver volar de nuevo a la paloma de la paz?

Nada pasa en vano. La experiencia, se estima, servirá de ejemplo a más de uno. En el interín, el hacha despoja de ramas al árbol y los que hoy brillan, mañana quizá vuelvan al llano.

Por Mario Delgado.-

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