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No pago del Bono: Galli en el laberinto de las promesas y las excusas

No pago del Bono: Galli en el laberinto de las promesas y las excusas

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Puede ser que los comunicadores del Gobierno Municipal ni el propio Intendente se hayan percatado de la magnitud del anuncio del jueves: no pagar el bono de fin de año a los Municipales.
Es probable también que el mismo funcionario que redactó la comunicación Municipal y el propio Galli se hayan entusiasmado más en los pormenores de la argumentación política por la falta de fondos que recalar en la gravedad de la noticia que los tenía de protagonistas centrales: No pagar.
La mañana del viernes se inició con malestar notable en los pasillos del Palacio San Martín, en los Box del Palacio Belgrano y por sobre todas las cosas en el Hospital Municipal. Una reacción inesperada de “abajo hacia arriba” comenzó de manera silenciosa, pero con tensión a cuestionar el anuncio de Galli: NO HABRÁ BONO DE FIN DE AÑO, después de mucho tiempo, este año en Olavarría.
“Estamos trabajando sin sistema desde hace quince días, seguimos padeciendo persecución política y al no haber sistema también tenemos presiones laborales”, era un mensaje que circuló en la noche del jueves entre un grupo de empleados municipales que con desazón se enteraban de la noticia. Los mismos decían “nos dijeron que somos importantes para el funcionamiento de la gestión, pero nos pagan así: no pagando.”
En otra área, quizás más sensible, el Hospital Municipal se pudo ver este tipo de mensajes: “hace meses que no tenemos insumos ni líneas de trabajo concreta. Le ponemos el hombro y ahora nos dicen no hay Bono y el Sindicato no dice nada.”

Son 2600 empleados municipales que habían programado sus gastos para este mes de diciembre en medio de una considerable caída del poder adquisitivo. Estos mismos pasaron de pensar en un Bono de 4.500 pesos a un Bono de 0 pesos, o bien en el mejor de los casos pasar a la historia de la Provincia de Buenos Aires por ser los primeros municipales en no cobrar un Bono de Fin de Año, sino más bien – con la mejor de la suerte – en un bono de principio de año.

Una vez más Galli ha preferido el camino de las excusas. Es un hecho que Olavarría ha recibido más fondos desde el Estado Provincial en concepto de Coparticipación respecto a la del año 2015.

Galli ha omitido la explicación del impacto de la planta de personal municipal. Hay 400 nuevos empleados. Estos ingresaron desde el 10 de diciembre, eso significa 85 millones de pesos al año que deben destinarse al pago de esos salarios. Si de esos 400 empleados dejamos de lado a la planta política, para pagar esos sueldos a los nuevos empleados significan 50 millones de pesos. ¿Cuántos Bonos pagaría Galli con ese dinero? Alrededor de 5 para cada empleado.

Al mismo tiempo Galli ha reconocido su error sobre la estructura orgánica funcional de contar con tan solo dos secretarios desde su inicio de gestión. Nada ha dicho que no hubo ahorro en ello y ha vuelto a proponer una estructura tradicional. A veces la madre de todas las excusas puede estar disfrazada de las mejores intenciones.

Galli pareciera estar demasiado lejos de sus funcionarios que viven el día a día y que tienen contacto con la demanda y queda aislado en su mesa cada vez más chica compuesta por Acosta, Larreche y Moriones. Este quiebre interno del Gobierno, no es nuevo y tiende a profundizarse.

No se preocupó, Galli, en ningún momento en buscar excusas para justificar el “gasto” de más de un millón y medio de pesos para la realización de “Cultura Viva” que sólo fue visto por un puñado de olavarrienses. “Será el sello Cultural de mi gestión”, decía inflándose el pecho. Pero mientras pagaba abultados contratos para ese evento, ya sabía que la plata no le alcanzaba para poder pagar el Bono de Fin de Año. Desde marzo sabía que debía pagarlo, sin embargo, no reaccionó hasta este jueves cuando hizo un anuncio que amargó a los trabajadores municipales.

A punto de cumplir un año de gestión, el Intendente Galli pareciera estar más concentrado en la búsqueda de excusas que en el cumplimiento de las metas o acciones de Gobierno. Primero fue la deuda, luego fue la inflación y el aumento de los costos, y ahora la falta de aumento de las tasas municipales. El no pago del Bono tiene una segunda etapa. Los proveedores municipales deberán ponerse lejos en la lista de espera para poder cobrar.

No pagar para una administración municipal implica una instancia casi al borde del abismo. Se pueden “dejar de hacer” cosas, la gente tiene cierta tolerancia a que no se cumplan las promesas de campaña, pero cuando una gestión no paga a sus empleados y distancia el pago a los proveedores: la salida del laberinto, ya no acepta excusa e inexorablemente lleva al abismo.

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